Un estudio sugiere que el efecto de la fructosa en el cerebro puede promover comer en exceso

El cerebro procesa la fructosa y la glucosa, dos formas de azúcares simples, de manera diferente, ocasionando apetito, sentimiento de satisfacción, plenitud y aumento de peso potencial, de acuerdo con un estudio realizado por la Escuela de Medicina y publicado en el Journal of the American Medical Association Yale.

Según los investigadores, la glucosa, por su parte, suprime la actividad cerebral en las regiones que promueven el deseo de comer. En cambio, la fructosa, puede incitar a comer en exceso debido a su incapacidad para reprimir eficazmente el comportamiento de búsqueda de alimento.

Ambos azúcares se encuentran en muchas frutas y verduras, y se combinan en el azúcar de mesa. La fructosa, sin embargo, también se encuentra en otro edulcorante común, jarabe de maíz alto en fructosa, presente en ciertos refrescos y alimentos procesados.

El consumo de fructosa se ha incrementado en las últimas décadas, al igual que las tasas de obesidad.

Los investigadores, dirigidos por el autor principal Dr. Robert Sherwin, profesor y jefe de sección de endocrinología de Yale School of Medicine, realizaron estudios de imágenes de resonancia magnética funcionales de los cerebros de los participantes sanos no obesos para evaluar los cambios relativos en el flujo sanguíneo cerebral tras una ingestión de glucosa o fructosa. Tras finalizar el estudio, corroboraron que la ingesta de glucosa reduce el flujo sanguíneo cerebral y la actividad en las regiones del cerebro que regulan el apetito, actividad que no se vió tras la ingesta de fructosa. La glucosa, a diferencia de la fructosa, también produce mayor sensación de satisfacción y plenitud.

“No obstante, la ingestión de glucosa y fructosa no reduce la activación del hipotálamo y del cuerpo estriado – regiones del cerebro que regulan el apetito y la motivación. El consumo de glucosa también aumentó conexiones funcionales entre la red hipotálamo-estriatal y el aumento de la saciedad”, detallaron los autores.

Como conclusión, los investigadores afirman que el aumento del consumo de fructosa aumentó la prevalencia de obesidad, y dietas ricas en fructosa producen un aumento del peso corporal junto con una resistencia a la insulina relacionada. A su vez, la fructosa produce una menor elevación de los niveles sanguíneos de las hormonas de la saciedad que si se compara con la ingesta de glucosa. En definitiva, la fructosa aumenta la ingesta de alimentos.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>