Carpaccio de tomate, huevo y aguacate

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Ingredientes:

¼ cucharadita de semillas de sésamo negro
1 tomate
1 porción de aguacate
1 porción de huevos duros
Ensalada (cohete, giersch, espinaca y ortiga)
hierbas frescas
El vinagre de manzana
aceite
Sal, pimienta

 

Preparación:

Asar el sésamo en una sartén seca y reservarlo. Lave el tomate y pele los huevos. Lave la ensalada con rúcula, pescado blanco, espinaca y separe en trozos del tamaño de un bocado. Mezcle 1 cucharada de aceite y 1 cucharada de vinagre de sidra de manzana con 1 cucharada de hierbas frescas, sal y pimienta del molino. Corta el aguacate por la mitad, quita las semillas y quítalas de la cáscara. Cortar los huevos, el tomate y el aguacate y cortarlos en un plato, sazonar con sal de hierbas y semillas de sésamo. Coloque la ensalada en el centro, sirva inmediatamente con aderezo. ¡Disfruta tu comida!

Hígado graso no alcohólico y sus consecuencias

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Desde hace mucho tiempo se corrió la voz de que las personas que padecen obesidad – sobrepeso tienen un mayor riesgo de diabetes mellitus tipo 2, presión arterial alta, trastornos del metabolismo de los lípidos, cáncer y enfermedades cardiovasculares. La investigación y los estudios llevados a cabo en el pasado muestran claramente que la obesidad no solo es decisiva para el desarrollo de diversas enfermedades donde el tejido graso se asienta cada vez mas. Hace unos años, científicos del Centro Alemán para la Investigación de la Diabetes en Tübingen descubrieron que el hígado graso no alcohólico, que cada vez es más común, juega un papel importante en el desarrollo de enfermedades.

En los países industrializados, casi uno de cada tres adultos ya tiene un hígado patológicamente obeso. Esto no solo aumenta el riesgo de desarrollar cirrosis hepática o cáncer de hígado, sino también la probabilidad de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. En sus investigaciones, los investigadores de Tübingen pudieron demostrar en gran medida la conexión y el mecanismo entre el hígado graso y las enfermedades secundarias resultantes. Un hígado graso también puede cambiar su comportamiento de secreción, ya que produce más glucosa, grasas desfavorables y proteínas como hepatokin Fetuin-A. Estos ingresan al torrente sanguíneo y tienen un efecto negativo en otros órganos como el páncreas y los riñones. Hepatokin-Fetuin-A, la proteína liberada por el hígado en particular, desencadena procesos inflamatorios.

La influencia de Hepatokin Fetuin-A en el tejido graso pancreático se investigó en el laboratorio utilizando cultivos celulares. Para este propósito, las células progenitoras (células de grasa inmaduras) en el tejido graso del páncreas se trataron con Fetuin-A en cultivos celulares. Estos, como células de grasa maduras del páncreas en interacción con las células progenitoras, luego liberaron cada vez más marcadores de inflamación y atrajeron las células inmunes. Además, las muestras de tejido examinadas histológicamente de 90 pacientes mostraron que el número de células inmunes aumentó significativamente en pacientes con una gran cantidad de tejido graso pancreático y también se asoció con una actividad pancreática reducida.

El funcionamiento de los riñones también se ve afectado por Fetuin-A, como se informa en la revista científica “Informes Científicos”. El tejido graso en y alrededor de los riñones toma tareas de protección. La mayor presencia de Fetuin-A en la sangre contribuye a un cambio patológico en el tejido graso, es decir, se desencadenan procesos inflamatorios que pueden deteriorar la función renal.

Un cambio en la dieta puede lograr buenos resultados en los casos de hígado graso no alcohólico. Un estudio realizado por el Prof. Dr. Andreas Pfeiffer y su equipo en el Instituto Alemán de Nutrición Humana en Potsdam mostró que una dieta alta en proteínas redujo la grasa hepática hasta en un 48 por ciento en seis semanas en pacientes con diabetes mellitus tipo 2. No Fue necesario limitar la cantidad de alimento, ni era relevante si el alimento se basaba principalmente en proteína vegetal o animal. La sensibilidad a la insulina de los sujetos también mejoró significativamente.

Estudios realizados en paralelo por investigadores del Centro Alemán de Diabetes bajo la dirección de la Prof. Dra. Annette Schürmann han demostrado que las grasas hepáticas pueden reducirse mediante ayuno intermitente o pausas más largas entre comidas y que la sensibilidad de la hormona insulina puede mejorarse resultado.

¡A las bacterias intestinales no les gusta la sal!

 

La sal sazona muy bien la comida, pero al mismo tiempo también proporciona minerales valiosos y juega un papel importante en la regulación del equilibrio hídrico en el organismo humano. El cloruro de sodio, un componente de la sal, también es necesario para el sistema nervioso, la digestión y la formación de hueso, pero debe usarlo con moderación. Se sabe desde hace tiempo que un exceso de sal de mesa en los alimentos puede causar presión arterial alta, pero lo que muy pocos de nosotros sabemos es que el curso de la esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune, también puede verse negativamente influenciada por la sal.

El requerimiento diario normal es de dos a tres gramos, pero esto a menudo se excede, ya que la mayoría de la gente no solo usa sal para sazonar sus alimentos, sino que también la consumen en muchos productos terminados salados.
Un equipo de investigadores dirigido por Dominik Müller en el Centro Max Delbrück de Medicina Molecular (MDC) en Berlín investigó el efecto del alto consumo de sal en la flora intestinal. La composición de la flora intestinal es cada vez más importante en una amplia gama de enfermedades, y se está convirtiendo cada vez más en el foco de la investigación.

La mucosa intestinal es el hábitat principal de las células inmunitarias, que producen un gran ejército de anticuerpos, neurotransmisores y células de defensa y secuestrantes para proteger al cuerpo de sustancias extrañas. Estudios anteriores han demostrado que demasiada sal de mesa en los alimentos aumenta la cantidad de células inmunitarias llamadas “células ayudantes Th17″. Estas células luego producen niveles elevados de la sustancia mensajero interleucina-17, que desencadena reacciones inflamatorias en los vasos sanguíneos. La presión arterial aumenta, y el desarrollo de enfermedades autoinmunes puede ser estimulado como resultado.

En el estudio de Berlín, el equipo de investigación investigó el grado en que la flora intestinal cambia debido al consumo excesivo de sal. Durante dos semanas, los ratones recibieron 0,3 gramos de sal de mesa todos los días con su comida. El examen de las muestras de heces para la composición de las especies bacterianas mostró que el número de algunas especies bacterianas se redujo y que algunas de ellas habían desaparecido por completo del tracto digestivo; las bacterias intestinales del género Lactobacillus, por ejemplo, ya no podían detectado después de 14 días de mayor ingesta de sal.

Entonces, ¿en qué medida es este resultado transferible a los humanos? En un estudio piloto con doce hombres sanos, los investigadores probaron la composición de las bacterias en el tracto digestivo. A los hombres se les dieron seis gramos de sal de mesa durante 14 días además de su comida normal. Consumieron un promedio de 12-14 gramos de sal de mesa por día. Las bacterias intestinales del género Lactobacillus también reaccionaron en las personas de prueba, y no pudieron ser detectadas al final de la prueba.

Otro resultado interesante del estudio fue que se formaron significativamente menos células auxiliares Th17 en ratones que habían sido alimentados con una dieta rica en sal y lactobacilos probióticos, y su presión arterial también disminuyó. No está claro si los lactobacilos, que se encuentran principalmente en alimentos fermentados como el chucrut, el yogur y el queso, tienen un efecto similar al de los lactobacilos probióticos que se agregaron a la comida, sobre todo porque los investigadores no pueden descartar la posibilidad de que existan. otras especies bacterianas sensibles a la sal que tienen una influencia importante en la salud.
Se necesitan más estudios para arrojar más luz sobre esto, y los resultados de estos estudios pueden permitirnos contrarrestar las enfermedades autoinmunes con una terapia probiótica adaptada individualmente.

¡Esto es algo que esperamos!

Vitamina D y sistema inmune

Fortalece el sistema inmune con la vitamina del sol

La vitamina D es responsable, entre otras cosas, de fortalecer el sistema inmune. La falta de esta vitamina esencial puede desembocar en un riesgo de enfermedades autoinmunes e infecciones. Por eso es muy importante tomar la suficiente durante los meses más fríos del año.

Más fortaleza en la masa muscular

Estudios recientes han probado que los suplementos de vitamina D pueden favorecer la fuerza en la masa muscular: en 2009, un metaanálisis de 8 estudios, demostró que los sujetos de más edad podían reducir el riesgo de caídas en un 19% si tomaban vitamina D. Los investigadores también hallaron que la dosis regular de vitamina D podía impulsar el fortalecimiento de los músculos en atletas competitivos. Los expertos creen que la vitamina D puede ser incluso más beneficiosa cuando se combina con vitamina K, que también es soluble en grasa.

Su importancia para unos huesos fuertes

La vitamina D es extremadamente importante para fortalecer y desarrollar los huesos. El riesgo de fracturas y osteoporosis decrece a medida que los niveles de vitamina D aumentan. Este nutriente también es soluble en grasa (como la A, la E y la K). Esto significa que el cuerpo necesita grasa para disolverla y absorberla en la sangre. Por eso es importante cuando tomas alimentos ricos en vitaminas solubles en grasa que también tomes alientos que sean fuentes de grasa (frutos secos, aguacates, aceite vegetal de alta calidad) o alimentos que la contengan (como el salmón, los lácteos, etc.). La vitamina D también favorece el sistema inmune y mejora la absorción de calcio. ¿Pero cuánta vitamina D se necesita para estar saludable? La recomendación es de 40-80 ng/ml. Tendrías que comprobar tus niveles de vitaminas de forma regular con tu médico (¡y no solo en invierno!). De esta forma puedes quedarte tranquilo y coger las deficiencias a tiempo.

Sal a tomar el sol

¿Cómo puedes asegurarte de estar tomando suficiente vitamina D? De hecho el cuerpo puede producirla él mimo. Con sólo 15 minutos estar al sol a mediodía, 3-4 veces por semana puedes abastecer al cuerpo con esta importante vitamina. En invierno lo puedes subir a 30 minutos. Muchos aficionados al running prefieren correr temprano por la mañana o tarde por la noche. Pero de esta forma, los rayos de sol son más débiles, sobre todo en otoño e invierno. Esto puede llevarte a una deficiencia aunque el runner pase mucho tiempo fuera.

La vitamina D se encuentra en los siguientes productos

También puedes conseguir vitamina D a través de algunos alimentos. Los alimentos ricos en vitamina D son principalmente de origen animal, como los pescados (salmón, atún, sardinas), huevos y lácteos (que también son buena fuente de calcio). Pero las setas (sobre todo los champiñones) también contienen vitamina D.

Duración y calidad del sueño

A diferencia de otros factores de riesgo de enfermedades crónicas, el sueño no ha recibido la misma atención en la salud pública ni en la investigación clínica hasta hace relativamente poco. Sin embargo existen procesos complejos que relacionan la duración y calidad del sueño con nuestra conducta alimentaria así como con  el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles.

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El artículo que vamos a discutir se trata de una revisión de la Asociación Americana del Corazón el cual tiene por objeto analizar la evidencia que relaciona la duración y trastornos del sueño con el riesgo cardiometabólico.

A día de hoy sabemos que los consejos y  recomendaciones que se ofrecen a la población en torno a la protección cardiovascular están obsoletos. Nuevos factores de riesgo se han ido identificando a lo largo de estos años. Un adecuado descanso diario parece ser un factor importante a tener en cuenta en nuestra salud cardiovascular.

La pérdida habitual de horas de sueño (inferior a 7 horas al día) puede provocar cambios metabólicos además de cambios neurocognitivos, que podrían resultar no solo en un aumento de peso, sino en un aumento del riesgo de padecer enfermedades metabólicas como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

La toma de decisiones se ve afectada y con ello la elección de alimentos; aumentan las preferencias por comida altamente palatable. Pero no es sólo que hagamos peores decisiones alimentarias, sino que las hacemos con demasiada frecuencia. La falta de sueño se asocia con un aumento del picoteo y un aumento del hambre (hambre que, como acabamos de comentar no lleva precisamente a comer más fruta y verdura).

Asimismo una corta duración del sueño podría aumentar  la fatiga y el cansancio, lo que provocaría una disminución de la actividad física.

En relación al riesgo cardiometabólico la restricción consecutiva del sueño se ha asociado con un aumento de la resistencia a la insulina en adultos sanos. Asimismo también se ha estudiado la relación entre duración, calidad y trastornos del sueño con el riesgo de hipertensión y enfermedad cardiovascular. Aunque no hay unanimidad entre los diferentes investigadores, si encontramos en la literatura científica estudios recientes que muestran asociación, así como una reducción del riesgo cardiovascular tras una intervención sobre el sueño.

Es importante destacar que tanto la falta, como el exceso de sueño puede repercutir sobre nuestra salud, ya que las personas catalogadas como “long sleepers” también parecen tener un mayor riesgo cardiometabólico. Estudios muestran que al igual que los “short sleepers” la calidad de la dieta se ve empeorada y el riesgo de enfermedades cardiovasculares aumentado.

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A partir de estos datos comentados, no solo la Asociación Americana del Corazón se compromete a tener en cuenta la higiene del sueño en sus recomendaciones, sino que La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño y la Sociedad de Investigación del Sueño ya se han pronunciado al respecto de manera que poco a poco se irá consiguiendo concienciar, no solo a la población, sino a los propios sanitarios, sobre la importancia de una buena higiene del sueño en nuestra salud.

Enlace: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27647451/

Artículo: Sleep Duration and Quality: Impact on Lifestyle Behaviors and Cardiometabolic Health: A Scientific Statement From the American Heart Association

Autor: St-Onge MPGrandner MABrown DConroy MBJean-Louis GCoons MBhatt DL.

 

¿Que es la Inflamación?

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Es un proceso natural que ayuda a nuestro cuerpo a sanar y defenderse del daño. La inflamación produce más glóbulos blancos, células inmunes y citoquinas, todo esto para sanar. Sin embargo, a veces estos mecanismos se alteran y se convierten en inflamación crónica que puede conducir a graves problemas de salud como la diabetes, las enfermedades cardíacas, el cáncer o la enfermedad del hígado graso. La inflamación CRÓNICA a menudo se desencadena directamente por la condición de ser obeso o simplemente tener sobrepeso.

Al desarrollar un plan de nutrición personalizado, como en metabolic balance® usamos varios marcadores sanguíneos, como PCR de alta sensibilidad que es producida por el hígado. El nivel de PCR se eleva cuando hay inflamación en todo el cuerpo. Esta es una de un grupo de proteínas llamadas “reaccionantes de fase aguda” que aumentan en respuesta a la inflamación. Los niveles de reaccionantes de la fase aguda responden a las proteínas inflamatorias denominadas citocinas. Estas son producidas por los glóbulos blancos durante una inflamación.

Tambien cuenta con un CSC

Un conteo sanguíneo completo o CSC es un análisis de sangre que mide muchos componentes y características de la sangre, por ejemplo:

  • Glóbulos rojos: Llevan oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo
  • Glóbulos blancos: Combaten las infecciones. Hay cinco tipos principales de glóbulos blancos. Un CSC mide el número total de glóbulos blancos en la sangre. Una prueba llamada CSC con fórmula leucocitaria mide además los porcentajes de cada tipo de glóbulo blanco
  • Plaquetas: Ayudan a que la sangre coagule y detienen el sangrado
  • Hemoglobina: Proteína de los glóbulos rojos que lleva oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo
  • Hematocrito: Medida del volumen total de glóbulos rojos en la sangre

Un conteo sanguíneo completo también puede incluir mediciones de sustancias químicas y otros componentes de la sangre. Estos resultados pueden darle información importante a su médico sobre su estado general de salud y su riesgo de ciertas enfermedades. Estos ayudarán a determinar la presencia y la gravedad de la inflamación. Estamos totalmente en lo cierto cuando aseguramos en como un plan de nutrición personalizado basado en la ciencia puede llevarlo del hambre a la saciedad y del sobrepeso a un peso normal, al tiempo que reduce la inflamación y mejora su vitalidad.

En otras palabras, reduzca su peso y  manténgalo alejado de la inflamación a través de una alimentación saludable, más a menudo que no. ¡La inflamación crónica reduce la capacidad de sanar del cuerpo!

Sarcopenia, la pérdida de masa muscular se puede prevenir

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La proteína es la parte más importante de nuestra dieta. No sólo contribuye al crecimiento de nuevos músculos, sino que también realiza funciones químicas en las células, coordina los procesos biológicos, almacena energía y protege la masa muscular existente.

La disminución de la masa muscular relacionada con la edad, también conocida como sarcopenia, es uno de los factores que más contribuyen al envejecimiento. a medida que envejecemos, nuestra masa muscular disminuye, lo que a su vez reduce la cantidad de energía disponible para consumir. esto conduce a menos energía, resistencia y fuerza.

De acuerdo con una revisión publicada en la revista Frontiers in Nutrition, agregar más proteínas a la dieta es la mejor manera de reducir esta pérdida muscular relacionada con la edad. El estudio indica que la ingesta diaria de proteínas recomendada actualmente es de 0,8 gramos por kilogramo de peso corporal y es insuficiente para prevenir la sarcopenia entre los ancianos

Por qué la recomendación de proteínas diaria es insuficiente

¿Por qué es así? Simple: esta recomendación es para todos los adultos mayores de 19 años. Está calificando en la curva, sin tener en cuenta las necesidades nutricionales únicas de los mayores. Sólo obtener esos 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal no será suficiente para proteger a los adultos mayores de la pérdida de masa muscular a medida que envejezcan.

 

¿Cuánto es suficiente?

Según la revisión, las personas de edad avanzada deberían aumentar su ingesta de proteínas en un 50%, hasta 1,2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal.

Pero no es sólo la cantidad de proteína lo que importa: la revisión afirma que el enfoque debe centrarse en la leucina, uno de los tres aminoácidos de la cadena ramificada, que juegan un papel importante en la formación de tejido muscular nuevo. Los ancianos necesitan más leucina para construir proteínas musculares. Para obtener más leucina, se recomiendan altamente las proteínas a base de leche, como el yogur, la leche, el queso y la proteína del suero de leche.

Las personas de edad avanzada deberían aumentar su ingesta de proteínas en un 50%, hasta 1,2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal.

 

Necesitas hacer ejercicio

Por supuesto, hay una recomendación muy importante: hay que hacer ejercicio. Como dice el autor del artículo: “Sí creo que es más importante enfatizar el mensaje de que ser físicamente activo y participar en actividades físicas en el tiempo de ocio, caminar o cultivar un huerto, ese tipo de cosas, o realmente ir al gimnasio y hacer ejercicio estructurado tiene un efecto similar al de las proteínas. Es esencialmente anti-sarcopénico “.

Las cifras de la CDR (cantidad diaria recomendada) se establecieron como una base que debe ser alcanzable y no fueron diseñadas para una nutrición óptima, por así decirlo. El tema de la calidad es muy importante, más que nada con las proteínas, pero realmente no tenemos estándares que aplicar a la población en general. Hay un largo camino por recorrer para proporcionar consejos nutricionales efectivos y sólidos a las personas de todo el espectro.

 

 

Condimentación infantil: Ni azúcar ni sal en menores de un año

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No se debería añadir ni azúcar ni sal durante el primer año vida de un bebé. Después, es conveniente utilizar pequeñas cantidades de sal yodada.

En este sentido, el doctor José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la AEP, y especialista del servicio de Pediatría en el Hospital 12 de Octubre de Madrid recuerda a Infosalus que no es recomendable que los menores consuman sal en su primer año de vida, “e incluso más adelante tampoco”, porque su aprendizaje es por exposición.

Según explica la Asociación Española de Pediatría (AEP) los azúcares se encuentran de forma natural en muchos alimentos, como en los lácteos en forma de lactosa, y en las frutas en forma de fructosa. Sin embargo, muchos alimentos y bebidas tienen azúcares agregados y edulcorantes que, a menudo, aportan calorías sin nutrientes. En este sentido, recuerda que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Organización Mundial de la Salud (FAO/OMS) aconsejan un consumo de azúcares simples inferior al 10% del valor calórico total de la dieta, tratando de que estos formen parte de una alimentación saludable en la que se limite el consumo de bebidas azucaradas.

“El consumo de azúcares, de un modo equilibrado y natural con los alimentos que lo contienen, tiene propiedades positivas para el organismo (desarrollo de las funciones

cognitivas y de la actividad física). No obstante, el abuso de azúcares podría estar relacionado con la diabetes o la obesidad”, avisa.

 

PROBLEMAS FUTUROS

“Si se aprende a comer salado no se será capaz de comer sin sal y habrá personas con tendencia a tener hipertensión. Aunque el azúcar sea necesaria para hacer funcionar el cuerpo, el sabor dulce no se aprende. Además, la leche materna es dulce y el bebé ya lo sabe”, añade.

Por su parte, Rosaura Leis, profesora titular de pediatría, y especialista del Hospital Clínico de Santiago, señala a Infosalus que los alimentos ya tienen tanto azúcares como sal en su composición.

“No se recomienda añadirlas porque la dieta tiene que ser proporcionada en cuanto a los macro y a los micronutrientes. Por un lado, el dar azúcares añadidos o sal a los niños supera las recomendaciones del aporte de nutrientes a la dieta del niño. Hay que fijar la educación nutricional, en sabores”, subraya la experta.

La también coordinadora del grupo de nutrición pediátrica de la Sociedad española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, destaca que en la actualidad se sabe que es muy importante la alimentación de los niños en sus primeros mil días de vida, ya contando desde el útero materno, y teniendo en cuenta la alimentación de la madre, porque es ahí donde adquiere sus preferencias alimentarias.

el poquito de azúcar o de sal hay que marcarlo, y una vez que el niño hace la dieta familiar, a partir del año o de los dos años, se le puede condimentar un

poco la comida, “pero sólo un poco”. En este sentido, resalta la importancia de que nunca esté en la mesa el salero o la azucarera para que uno se sirva. “No deberíamos tener en la mesa estos productos para añadir a nuestro gusto”, sentencia.

http://www.infosalus.com/nutricion/noticia-azucar-sal-menores-ano-20171002082333.html

El número de niños con obesidad se multiplica por diez en las últimas cuatro décadas

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El número de niños y adolescentes obesos en el mundo se ha multiplicado por diez en las últimas cuatro décadas, según el mayor estudio realizado sobre la materia y que revela que, si la tendencia no cambia, en cinco años habrá más jóvenes con sobrepeso que por debajo del peso adecuado.

El estudio se ha llevado a cabo en base a datos de 130 millones de personas de todo el mundo y en él han participado más de mil especialistas coordinados por la Escuela Imperial de Salud Pública de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El objetivo era determinar la cantidad de niños y adolescentes obesos -más de cinco años y menos de 19- que había en 1975 y compararlos con los que tienen sobrepeso en 2016. El resultado demuestra que si en 1975 había cinco millones de niñas obesas y seis millones de niños obesos -lo que representaban menos de un 1 % de la población de esa franja de edad-, 40 años después ese porcentaje había crecido hasta el 5 % en las niñas (50 millones) y hasta el 8 % en los niños (74 millones).

Combinados, en 2016 había 124 millones de jóvenes de entre cinco y 19 años obesos, mientras que en 1975 eran solo once millones. Además, el informe destaca que en 2016 había otros 213 millones de jóvenes con sobrepeso a los cuales no se les podía definir como obesos.

El texto indica que, si la tendencia no cambia, en 2022 habrá más niños y adolescentes obesos y con sobrepeso que personas por debajo del peso adecuado. En 2016 había 75 millones de niñas y 117 millones de niños que pesaban menos de lo que deberían.

El estudio deja claro que estos datos demuestran la existencia de un grave problema “y un desafío de salud pública” que hay que resolver. “Estos datos demuestran la amenaza que representa la mala nutrición en todas sus formas, con chicos con bajo peso y con sobrepeso viviendo en las mismas comunidades”, indica el estudio.

Otro de los aspectos destacados es que la tendencia al sobrepeso crece especialmente en los países en desarrollo, mientras que se ha estancado en las naciones ricas.

“Estas tendencias preocupantes reflejan el impacto de la mercadotecnia de la comida en todo el mundo y el hecho de que la comida sana sea demasiado cara para ser adquirida por las familias pobres”, explicó en una videoconferencia desde Londres Majid Ezzati, principal autor del texto.

Consultado sobre las razones por las que se ha estancado en los países ricos, explicó que seguramente porque se había tomado conciencia antes. “En los primeros años 2000 se dieron cuenta de la tendencia al alza de los índices de obesidad y reaccionaron aplicando políticas públicas que al menos frenaron el crecimiento exponencial”, agregó.

“Estos datos recuerdan que el sobrepeso y la obesidad representan una crisis de salud pública que empeorará a no ser que se tomen medidas drásticas”, afirmó en rueda de prensa Fiona Bull, coordinadora de enfermedades no transmisibles de la OMS. Algunas de estas medidas pasan por la reducción clara de la ingesta de grasas saturadas, sales y azúcares, y del aumento radical de la actividad física.

“Es algo que debe cambiar en la escuela, con la comida que se ofrece en los comedores y en las máquinas de comida, pero también en casa. Hay que cocinar comida sana, poner comida sana en las fiambreras del colegio y también reducir las horas que los niños pasan delante de pantallas y que les impiden hacer actividades físicas”, sugirió Bull.

La experta agregó que esta concienciación debe comenzar desde el momento de la gestación, con la madre alimentándose correctamente, y que debe mantenerse en el periodo lactante. “Está comprobado que los niños que han sido amamantados exclusivamente durante los primeros seis meses tienen menos tendencia al sobrepeso”, dijo.

FUENTE: The Lancet, news release, Oct. 10, 2017

Los sistemas biológicos están conectados

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Sun Sze Ma escibió hace 3.700 años lo siguiente: “El médico corriente cura la enfermedad, el médico bueno cura a la persona y el médico excelente a la sociedad” una frase que sintetiza la visión holística de la Medicina Tradicional China que poco a poco está haciendo mella en la medicina moderna e incorporándose en el desarrollo del enfoque multidisciplinar psicología y psiquiatría en el terreno de lo corporal y el de la biomedicina al ámbito de lo mental y lo emocional.

Pues bien, la consolidación del modelo médico tradicional mecanicista donde no es posible la visión en conjunto y que entendemos hoy por superespecialización médica  y su alianza con la industria farmacéutica y biotecnológica ha provocado una situación paradójica: la medicina que debía velar por la salud y el bienestar, está provocando una crisis generalizada que se caracteriza por el aumento de enfermos y enfermedades, del gasto sanitario e  incluso, por el fracaso de los sistemas de salud. Especialmente por su capacidad para comprender o tratar enfermedades degenerativas, crónicas y sistémicas. De ahí la urgente necesidad de cambiar el paradigma en el ámbito de la salud… entre otros.

Estudios sobre condicionamiento han demostrado que el sistema nervioso está implicado en la modulación de respuestas del sistema inmune. Las células del sistema nervioso contienen receptores para moléculas reguladas por el sistema nervioso central como la serotonina, la histamina, la dopamina, los andrógenos, la acetilcolina, las endocrinas y otras. La activación de impulsos eléctricos del sistema nervioso simpático está conectada con el sistema inmunitario influyendo directamente en las enfermedades denominadas infecciosas y en las inflamatorias.

Existe una relación directa entre el sistema inmune y el neuroendocrino especialmente en situaciones de estrés. El sistema endocrino lleva a cabo funciones de balance homeostático y participando en la ingesta, reproducción, termorregulación, comportamiento emocional y funciones endocrinas cumpliendo asimismo un papel clave en la regulación del sistema inmune.

Existe un gran número de mediadores que conectan los sistemas nervioso e inmune: hormonas, neurotransmisores, quimioquinas, neuropéptidos, citoquinas, etc.

El psiquiatra George Engel inspirado por Ludwig von Bertalanfly, plateó en la revista Science una una propuesta de sistemas integrados que se formuló como Modelo Bio-psicosocial de la Salud integrando 3 tipos de factores: Los biológicos en los que se centra la medicina convencional, los psicológicos relacionados con la personalidad, el comportamiento, las motivaciones, necesidades y creencias, y los sociales que es el contexto donde el paciente se mueve y se relaciona.

Este planteamiento implica una dura crítica a las biomedicinas al aseverar que las alteraciones bioquímicas no suponen en sí mismas enfermedades sino que deben ir acompañadas de otros factores individuales o sociales.

La propuesta de Engel no va dirigida a promover avances en técnicas de diagnóstico o tratamiento sino que supone una nueva concepción de las propias relaciones entre médico y paciente potenciando la responsabilidad de éste y ampliando la visión del primero al integrar las necesidades individuales y sociales.