¿Que es la Inflamación?

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Es un proceso natural que ayuda a nuestro cuerpo a sanar y defenderse del daño. La inflamación produce más glóbulos blancos, células inmunes y citoquinas, todo esto para sanar. Sin embargo, a veces estos mecanismos se alteran y se convierten en inflamación crónica que puede conducir a graves problemas de salud como la diabetes, las enfermedades cardíacas, el cáncer o la enfermedad del hígado graso. La inflamación CRÓNICA a menudo se desencadena directamente por la condición de ser obeso o simplemente tener sobrepeso.

Al desarrollar un plan de nutrición personalizado, como en metabolic balance® usamos varios marcadores sanguíneos, como PCR de alta sensibilidad que es producida por el hígado. El nivel de PCR se eleva cuando hay inflamación en todo el cuerpo. Esta es una de un grupo de proteínas llamadas “reaccionantes de fase aguda” que aumentan en respuesta a la inflamación. Los niveles de reaccionantes de la fase aguda responden a las proteínas inflamatorias denominadas citocinas. Estas son producidas por los glóbulos blancos durante una inflamación.

Tambien cuenta con un CSC

Un conteo sanguíneo completo o CSC es un análisis de sangre que mide muchos componentes y características de la sangre, por ejemplo:

  • Glóbulos rojos: Llevan oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo
  • Glóbulos blancos: Combaten las infecciones. Hay cinco tipos principales de glóbulos blancos. Un CSC mide el número total de glóbulos blancos en la sangre. Una prueba llamada CSC con fórmula leucocitaria mide además los porcentajes de cada tipo de glóbulo blanco
  • Plaquetas: Ayudan a que la sangre coagule y detienen el sangrado
  • Hemoglobina: Proteína de los glóbulos rojos que lleva oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo
  • Hematocrito: Medida del volumen total de glóbulos rojos en la sangre

Un conteo sanguíneo completo también puede incluir mediciones de sustancias químicas y otros componentes de la sangre. Estos resultados pueden darle información importante a su médico sobre su estado general de salud y su riesgo de ciertas enfermedades. Estos ayudarán a determinar la presencia y la gravedad de la inflamación. Estamos totalmente en lo cierto cuando aseguramos en como un plan de nutrición personalizado basado en la ciencia puede llevarlo del hambre a la saciedad y del sobrepeso a un peso normal, al tiempo que reduce la inflamación y mejora su vitalidad.

En otras palabras, reduzca su peso y  manténgalo alejado de la inflamación a través de una alimentación saludable, más a menudo que no. ¡La inflamación crónica reduce la capacidad de sanar del cuerpo!

Sarcopenia, la pérdida de masa muscular se puede prevenir

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La proteína es la parte más importante de nuestra dieta. No sólo contribuye al crecimiento de nuevos músculos, sino que también realiza funciones químicas en las células, coordina los procesos biológicos, almacena energía y protege la masa muscular existente.

La disminución de la masa muscular relacionada con la edad, también conocida como sarcopenia, es uno de los factores que más contribuyen al envejecimiento. a medida que envejecemos, nuestra masa muscular disminuye, lo que a su vez reduce la cantidad de energía disponible para consumir. esto conduce a menos energía, resistencia y fuerza.

De acuerdo con una revisión publicada en la revista Frontiers in Nutrition, agregar más proteínas a la dieta es la mejor manera de reducir esta pérdida muscular relacionada con la edad. El estudio indica que la ingesta diaria de proteínas recomendada actualmente es de 0,8 gramos por kilogramo de peso corporal y es insuficiente para prevenir la sarcopenia entre los ancianos

Por qué la recomendación de proteínas diaria es insuficiente

¿Por qué es así? Simple: esta recomendación es para todos los adultos mayores de 19 años. Está calificando en la curva, sin tener en cuenta las necesidades nutricionales únicas de los mayores. Sólo obtener esos 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal no será suficiente para proteger a los adultos mayores de la pérdida de masa muscular a medida que envejezcan.

 

¿Cuánto es suficiente?

Según la revisión, las personas de edad avanzada deberían aumentar su ingesta de proteínas en un 50%, hasta 1,2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal.

Pero no es sólo la cantidad de proteína lo que importa: la revisión afirma que el enfoque debe centrarse en la leucina, uno de los tres aminoácidos de la cadena ramificada, que juegan un papel importante en la formación de tejido muscular nuevo. Los ancianos necesitan más leucina para construir proteínas musculares. Para obtener más leucina, se recomiendan altamente las proteínas a base de leche, como el yogur, la leche, el queso y la proteína del suero de leche.

Las personas de edad avanzada deberían aumentar su ingesta de proteínas en un 50%, hasta 1,2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal.

 

Necesitas hacer ejercicio

Por supuesto, hay una recomendación muy importante: hay que hacer ejercicio. Como dice el autor del artículo: “Sí creo que es más importante enfatizar el mensaje de que ser físicamente activo y participar en actividades físicas en el tiempo de ocio, caminar o cultivar un huerto, ese tipo de cosas, o realmente ir al gimnasio y hacer ejercicio estructurado tiene un efecto similar al de las proteínas. Es esencialmente anti-sarcopénico “.

Las cifras de la CDR (cantidad diaria recomendada) se establecieron como una base que debe ser alcanzable y no fueron diseñadas para una nutrición óptima, por así decirlo. El tema de la calidad es muy importante, más que nada con las proteínas, pero realmente no tenemos estándares que aplicar a la población en general. Hay un largo camino por recorrer para proporcionar consejos nutricionales efectivos y sólidos a las personas de todo el espectro.

 

 

Condimentación infantil: Ni azúcar ni sal en menores de un año

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No se debería añadir ni azúcar ni sal durante el primer año vida de un bebé. Después, es conveniente utilizar pequeñas cantidades de sal yodada.

En este sentido, el doctor José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la AEP, y especialista del servicio de Pediatría en el Hospital 12 de Octubre de Madrid recuerda a Infosalus que no es recomendable que los menores consuman sal en su primer año de vida, “e incluso más adelante tampoco”, porque su aprendizaje es por exposición.

Según explica la Asociación Española de Pediatría (AEP) los azúcares se encuentran de forma natural en muchos alimentos, como en los lácteos en forma de lactosa, y en las frutas en forma de fructosa. Sin embargo, muchos alimentos y bebidas tienen azúcares agregados y edulcorantes que, a menudo, aportan calorías sin nutrientes. En este sentido, recuerda que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Organización Mundial de la Salud (FAO/OMS) aconsejan un consumo de azúcares simples inferior al 10% del valor calórico total de la dieta, tratando de que estos formen parte de una alimentación saludable en la que se limite el consumo de bebidas azucaradas.

“El consumo de azúcares, de un modo equilibrado y natural con los alimentos que lo contienen, tiene propiedades positivas para el organismo (desarrollo de las funciones

cognitivas y de la actividad física). No obstante, el abuso de azúcares podría estar relacionado con la diabetes o la obesidad”, avisa.

 

PROBLEMAS FUTUROS

“Si se aprende a comer salado no se será capaz de comer sin sal y habrá personas con tendencia a tener hipertensión. Aunque el azúcar sea necesaria para hacer funcionar el cuerpo, el sabor dulce no se aprende. Además, la leche materna es dulce y el bebé ya lo sabe”, añade.

Por su parte, Rosaura Leis, profesora titular de pediatría, y especialista del Hospital Clínico de Santiago, señala a Infosalus que los alimentos ya tienen tanto azúcares como sal en su composición.

“No se recomienda añadirlas porque la dieta tiene que ser proporcionada en cuanto a los macro y a los micronutrientes. Por un lado, el dar azúcares añadidos o sal a los niños supera las recomendaciones del aporte de nutrientes a la dieta del niño. Hay que fijar la educación nutricional, en sabores”, subraya la experta.

La también coordinadora del grupo de nutrición pediátrica de la Sociedad española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, destaca que en la actualidad se sabe que es muy importante la alimentación de los niños en sus primeros mil días de vida, ya contando desde el útero materno, y teniendo en cuenta la alimentación de la madre, porque es ahí donde adquiere sus preferencias alimentarias.

el poquito de azúcar o de sal hay que marcarlo, y una vez que el niño hace la dieta familiar, a partir del año o de los dos años, se le puede condimentar un

poco la comida, “pero sólo un poco”. En este sentido, resalta la importancia de que nunca esté en la mesa el salero o la azucarera para que uno se sirva. “No deberíamos tener en la mesa estos productos para añadir a nuestro gusto”, sentencia.

http://www.infosalus.com/nutricion/noticia-azucar-sal-menores-ano-20171002082333.html

El número de niños con obesidad se multiplica por diez en las últimas cuatro décadas

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El número de niños y adolescentes obesos en el mundo se ha multiplicado por diez en las últimas cuatro décadas, según el mayor estudio realizado sobre la materia y que revela que, si la tendencia no cambia, en cinco años habrá más jóvenes con sobrepeso que por debajo del peso adecuado.

El estudio se ha llevado a cabo en base a datos de 130 millones de personas de todo el mundo y en él han participado más de mil especialistas coordinados por la Escuela Imperial de Salud Pública de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El objetivo era determinar la cantidad de niños y adolescentes obesos -más de cinco años y menos de 19- que había en 1975 y compararlos con los que tienen sobrepeso en 2016. El resultado demuestra que si en 1975 había cinco millones de niñas obesas y seis millones de niños obesos -lo que representaban menos de un 1 % de la población de esa franja de edad-, 40 años después ese porcentaje había crecido hasta el 5 % en las niñas (50 millones) y hasta el 8 % en los niños (74 millones).

Combinados, en 2016 había 124 millones de jóvenes de entre cinco y 19 años obesos, mientras que en 1975 eran solo once millones. Además, el informe destaca que en 2016 había otros 213 millones de jóvenes con sobrepeso a los cuales no se les podía definir como obesos.

El texto indica que, si la tendencia no cambia, en 2022 habrá más niños y adolescentes obesos y con sobrepeso que personas por debajo del peso adecuado. En 2016 había 75 millones de niñas y 117 millones de niños que pesaban menos de lo que deberían.

El estudio deja claro que estos datos demuestran la existencia de un grave problema “y un desafío de salud pública” que hay que resolver. “Estos datos demuestran la amenaza que representa la mala nutrición en todas sus formas, con chicos con bajo peso y con sobrepeso viviendo en las mismas comunidades”, indica el estudio.

Otro de los aspectos destacados es que la tendencia al sobrepeso crece especialmente en los países en desarrollo, mientras que se ha estancado en las naciones ricas.

“Estas tendencias preocupantes reflejan el impacto de la mercadotecnia de la comida en todo el mundo y el hecho de que la comida sana sea demasiado cara para ser adquirida por las familias pobres”, explicó en una videoconferencia desde Londres Majid Ezzati, principal autor del texto.

Consultado sobre las razones por las que se ha estancado en los países ricos, explicó que seguramente porque se había tomado conciencia antes. “En los primeros años 2000 se dieron cuenta de la tendencia al alza de los índices de obesidad y reaccionaron aplicando políticas públicas que al menos frenaron el crecimiento exponencial”, agregó.

“Estos datos recuerdan que el sobrepeso y la obesidad representan una crisis de salud pública que empeorará a no ser que se tomen medidas drásticas”, afirmó en rueda de prensa Fiona Bull, coordinadora de enfermedades no transmisibles de la OMS. Algunas de estas medidas pasan por la reducción clara de la ingesta de grasas saturadas, sales y azúcares, y del aumento radical de la actividad física.

“Es algo que debe cambiar en la escuela, con la comida que se ofrece en los comedores y en las máquinas de comida, pero también en casa. Hay que cocinar comida sana, poner comida sana en las fiambreras del colegio y también reducir las horas que los niños pasan delante de pantallas y que les impiden hacer actividades físicas”, sugirió Bull.

La experta agregó que esta concienciación debe comenzar desde el momento de la gestación, con la madre alimentándose correctamente, y que debe mantenerse en el periodo lactante. “Está comprobado que los niños que han sido amamantados exclusivamente durante los primeros seis meses tienen menos tendencia al sobrepeso”, dijo.

FUENTE: The Lancet, news release, Oct. 10, 2017

Los sistemas biológicos están conectados

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Sun Sze Ma escibió hace 3.700 años lo siguiente: “El médico corriente cura la enfermedad, el médico bueno cura a la persona y el médico excelente a la sociedad” una frase que sintetiza la visión holística de la Medicina Tradicional China que poco a poco está haciendo mella en la medicina moderna e incorporándose en el desarrollo del enfoque multidisciplinar psicología y psiquiatría en el terreno de lo corporal y el de la biomedicina al ámbito de lo mental y lo emocional.

Pues bien, la consolidación del modelo médico tradicional mecanicista donde no es posible la visión en conjunto y que entendemos hoy por superespecialización médica  y su alianza con la industria farmacéutica y biotecnológica ha provocado una situación paradójica: la medicina que debía velar por la salud y el bienestar, está provocando una crisis generalizada que se caracteriza por el aumento de enfermos y enfermedades, del gasto sanitario e  incluso, por el fracaso de los sistemas de salud. Especialmente por su capacidad para comprender o tratar enfermedades degenerativas, crónicas y sistémicas. De ahí la urgente necesidad de cambiar el paradigma en el ámbito de la salud… entre otros.

Estudios sobre condicionamiento han demostrado que el sistema nervioso está implicado en la modulación de respuestas del sistema inmune. Las células del sistema nervioso contienen receptores para moléculas reguladas por el sistema nervioso central como la serotonina, la histamina, la dopamina, los andrógenos, la acetilcolina, las endocrinas y otras. La activación de impulsos eléctricos del sistema nervioso simpático está conectada con el sistema inmunitario influyendo directamente en las enfermedades denominadas infecciosas y en las inflamatorias.

Existe una relación directa entre el sistema inmune y el neuroendocrino especialmente en situaciones de estrés. El sistema endocrino lleva a cabo funciones de balance homeostático y participando en la ingesta, reproducción, termorregulación, comportamiento emocional y funciones endocrinas cumpliendo asimismo un papel clave en la regulación del sistema inmune.

Existe un gran número de mediadores que conectan los sistemas nervioso e inmune: hormonas, neurotransmisores, quimioquinas, neuropéptidos, citoquinas, etc.

El psiquiatra George Engel inspirado por Ludwig von Bertalanfly, plateó en la revista Science una una propuesta de sistemas integrados que se formuló como Modelo Bio-psicosocial de la Salud integrando 3 tipos de factores: Los biológicos en los que se centra la medicina convencional, los psicológicos relacionados con la personalidad, el comportamiento, las motivaciones, necesidades y creencias, y los sociales que es el contexto donde el paciente se mueve y se relaciona.

Este planteamiento implica una dura crítica a las biomedicinas al aseverar que las alteraciones bioquímicas no suponen en sí mismas enfermedades sino que deben ir acompañadas de otros factores individuales o sociales.

La propuesta de Engel no va dirigida a promover avances en técnicas de diagnóstico o tratamiento sino que supone una nueva concepción de las propias relaciones entre médico y paciente potenciando la responsabilidad de éste y ampliando la visión del primero al integrar las necesidades individuales y sociales.

Consejos para una Navidad Saludable II

Es necesario seguir unas pautas para que seamos capaces de mantener nuestro bienestar y peso en estos días. Para ello vamos a tener en cuenta las siguientes pautas:

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1.-Equilibrio

Mantener las 8 reglas iniciales de Metabolic Balance (sin excepción).

2.-Controla

Controlarse en los compromisos previos. No se trata de evitarlos, sino de comer moderadamente y optar por platos ligeros

3.- Orden. No te saltes comidas

Las prácticas compensatorias no son aconsejables. Es mejor hacer una cena ligerita, con un pescado blanco y un poco de verdura al vapor por ejemplo, que no comer nada.

4.-Planifica

Tener claro lo que vamos a poner en cada comida nos va a evitar cocinar más cantidad de alimento que la que se va a comer. Esto evitará almacenar en el frigorífico la comida sobrante de esos días

5.-Combina

Si vamos a cocinar un plato más calórico de segundo, es conveniente elegir entrantes más ligeros

6.-Contente

No repetir y no pasarse con las cantidades. En caso de que el primero sea un pica-pica, tomar una única porción de cada plato.

7.-Compra los dulces poco a poco

Para evitar la tentación de comer estos dulces, lo mejor es comprar una pequeña cantidad para evitar tenerlo en casa durante mucho tiempo.

8.-Hidrátate

No se trata de no beber alcohol pero preferiblemente de baja graduación alcohólica como vino o cerveza, y no te olvides del agua.

9.-Ejercítate. No te aburgueses

No obstante, las Navidades no tienen que servir de excusa para quedarte en casa. Abrígate y sal a hacer algo de ejercicio.

10.-Calma

No olvides que son días para disfrutar y reunirte con amigos y familiares. Por lo que si un día tenemos un exceso, no pasa nada, siempre y cuando ese exceso no se convierta en una rutina.

 

Consejos para una Navidad Saludable I

La Navidad es una época complicada para mantener nuestro peso ideal. Los eventos se multiplican y es muy difícil no caer en la tentación. Quizá ya hemos tenido que enfrentarnos a cenas de amigos y empresa, pero lo más duro llega ahora, a partir de Nochebuena, cuando los turrones se multiplican, el picoteo campa a sus anchas y los manjares nos miran con deseo desde cualquier rincón. Lograr mantener nuestro peso entre tanto exceso es difícil, pero hay diversas precauciones que podemos tomar para no acabar con los logros que tanto nos ha costado conseguir a lo largo del año, sin la necesidad de renunciar a los principales banquetes.

 

  1. Empieza el día haciendo ejercicio

Hacer ejercicio nada más levantarnos no sólo nos ayuda a reducir el sedentarismo. Además, según un estudio publicado el en la revista Medicine & Science in Sports & Exercisereduce nuestro apetito el resto del día. Los investigadores de la Brigham Young University aseguran que basta con 45 minutos de ejercicio matutino para que nuestra inclinación por la comida disminuya.

 

  1. Pésate una vez a la semana

Uno de los problemas de la Navidad es que solemos descontrolarnos, pasando por alto nuestros hábitos alimenticios, y renunciamos a saber cuánto peso estamos ganando (hasta después de Reyes, cuando llegan las lamentaciones). Lo mejor para evitarlo es pesarse una vez por semana, con el objetivo de asegurarnos de que nuestro peso no se está desmadrando.

 

  1. No piques entre horas

Dentro del descontrol de las comidas en Navidad, hay que mantener un cierto orden llevando a cabo 3 ingestas diarias y saber decir que no a ciertas tentaciones. Si quieres comer sin remordimiento los días clave, lo mejor es evitar el picoteo entre comidas. En definitiva, mejor guarda fuerzas para las comidas realmente importantes.

 

  1. Apuesta por las verduras y los platos al horno

Aunque ser el anfitrión de una cena o comida de Navidad es una gran responsabilidad, tiene una parte positiva, y es que puedes escoger el menú. No todos los banquetes navideños tienen que ser hipercalóricos. De hecho, algunos de los platos españoles más tradicionales de estas fiestas son a base de verduras, como la lombarda o las alcachofas. De segundo, lo ideal es realizar un plato al horno, perfecto para dar de comer a un grupo grande de gente. Como entrantes, es mejor preparar unos buenos pinchos o canapés y una crema que atiborrar a nuestra familia con embutido y langostinos gigantes recién descongelados. Lo importante, en cualquier caso, es deshacerse de la mentalidad poco racional, pero muy española, de que las comidas de Navidad tienen que ser a la fuerza súper abundantes. A veces parece que si no sobra mucho es que no se ha preparado un convite en condiciones. Y esto es precisamente lo que se debe evitar, no sólo para no engordar, sino para cuidar nuestra salud y la de nuestra familia.

 

  1. Evita ir al banquete en ayunas

Una de las prácticas más habituales de las personas que tratan de no ganar peso durante la Navidad consiste en “reservar hambre” para las cenas, comiendo lo mínimo el resto del día. No es una buena idea. Si llegas a la cena de Nochebuena con un hambre espantoso lo más probable es que acabes comiendo mucho más de lo que deberías. Recuerda: es muy fácil perder el control frente a una mesa repleta de manjares.

 

  1. Sé selectivo

El principal problema de las comidas navideñas es que, además de ser excesivas en todos los sentidos, son tremendamente variadas. Es muy probable que tengas que enfrentarte a todo tipo de entrantes, dos o tres platos y varios postres. Y una cosa está clara: si te lo comes absolutamente todo vas engordar sí o sí. Por ello es mejor plantearse antes de empezar cuál va a ser el menú y seleccionar cuidadosamente qué no queremos perdernos. Una vez pensado esto, lo mejor es centrarse en el plato principal que más nos gusta, tomando menos del resto y siendo muy cuidadosos con los entrantes y los postres, que son las partes de las comidas más peligrosas y que, generalmente, tienen más calorías. Respecto a los dulces navideños, lo mejor es evitarlos por completo.

 

  1. Cuida lo que bebes

La bebida es uno de los grandes peligros de estas fiestas. Ni que decir tiene que el alcohol es la mayor fuente de calorías, pero también son peligrosos los refrescos, cuyo consumo se dispara en navidades. Evitar el consumo de alcohol por completo es difícil, pero si no quieres engordar lo mejor es que tengas cuidado. Procura tener siempre un vaso con agua y así poder ir combinando a lo largo de la velada, con bebidas alcohólicas de baja-media graduación como la cerveza o el vino.

 

  1.  Come despacio

No es ningún secreto: comer rápido, además de ser poco saludable, nos lleva a comer más. En las cenas y comidas navideñas se suele comer especialmente rápido, pues hay mucha comida, y los platos se suceden muy rápidamente. Concentrarse en comer despacio es la mejor manera de controlar lo que comemos y evitar los empachos.

 

  1.  Compensa los excesos

No es necesario renunciar a las grandes comidas navideñas para mantener nuestro peso, pero es necesario compensar estas con una dieta ajustada en los días sin eventos. Lo ideal es apostar por las verduras, las ensaladas y la carne y el pescado a la plancha. Si eres estricto en este sentido, aunque abras la mano en las grandes comidas, no sólo mantendrás tu peso, quizás incluso logres perder unos kilos.

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 ¡¡FELIZ NAVIDAD BALANCERS!!

Mejora tu sistema inmune con estos 7 superalimentos

Mejora tu sistema inmune con estos 7 superalimentos. Estos alimentos son geniales para el sistema inmune. Si los incorporas de forma regular a tu dieta, podrían funcionar bien para prevenir catarros y gripes. ¿Pero qué son los superalimentos? Son alimentos que tienen unas cantidades de vitaminas, minerales y antioxidantes particularmente altas. Por la densidad de sus nutrientes son muy beneficiosos para salud.

  1. Ajo

El ajo no sólo añade un toque de sabor extra a tu dieta, sino que es uno de los mejores alimentos para fortalecer el sistema inmune. Algunos estudios han demostrado que el consumo regular de ajo tiene beneficios en la presión sanguínea y en los niveles altos de colesterol. Además el ajo está lleno de antioxidantes, que fortalecen las defensas naturales del cuerpo.

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  1. Jengibre

Esta especia aromática es clave en la cocina asiática: se usa para especiar bebidas, tés y sopas. El jengibre reduce la inflamación, alivia el dolor, reduce las náuseas y estimula el metabolismo, así que ayuda a perder peso . También puedes añadirlo a un smoothie verde para darle un toque picante. Además, tomar jengibre ayuda contra el mal alimento.

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  1. Bayas de Goji

En la actualidad las bayas de Goji secas se consideran un auténtico superalimento. Un puñado de ellas contiene sólo 100 calorías y están llenas de vitamina C. También son ricas en vitaminas del grupo B, ácidos grasos esenciales, aminoácidos, minerales y oligoelementos. Prueba a añadirlas a tu smoothie del desayuno o adereza tu muesli con ellas.

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  1. Semillas de chía

Estas semillas son originarias de México, donde los mayas y los aztecas los usaban de forma habitual. A día de hoy han llegado también a nuestra cocina. Hay montones de razones para tomar semillas de chía: son ricas en ácidos grasos omega 3  y aportan el doble de proteína vegetal que otras semillas. Además están llenas de antioxidantes y fibra soluble. Si las pone en líquido, las semillas de chía pueden aumentar su tamaño casi 10 veces en cuestión de minutos, por eso se suelen usar para hacer pudines. También están buenas si las usar para aderezar tus ensaladas o tus yogures.

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  1. Matcha

Este polvo de té verde tiene unas 20 veces más antioxidantes que la granada. Por eso al matcha se le considera el mayor superalimento. Como sustitutivo del café, te da un impulso de energía natural para todo el día. Tiene un alto contenido en agentes antiradicales libres, vitaminas, minerales y oligoelementos. La forma más popular de servirlo es en matcha latte. Pero este polvo también es genial para hornear y aporta un increíble color vibrante. Cuando compres matcha en polvo, asegúrate de que no tiene azúcar ni aditivos. Por supuesto, si es orgánico la calidad será mayor. La mejor forma de conservarlos es empaquetado en la nevera.

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  1. Kale

Esta verdura típica del invierno es un ingrediente habitual en los platos con superalimentos. Es rica en antioxidantes y fortalece el sistema inmune, mejora el aspecto de la piel y ayuda a prevenir enfermedades como el Alzheimer o la arteriosclerosis. Puedes añadirla cruda a la ensalada, preparar un aperitivo saludable o  mezclarlo con manzana, aguacate y jengibre para hacer un batido.

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  1. Arándanos

Otro superalimento son los arándanos. Esta baya azul oscura es un producto de temporada, pero lo puedes congelar y disfrutarlo en cualquier época del año, sobre todo cuando hace frío. Quedan genial en smoothies, en avena horneada o como postre después de una comida. Como son una bomba de vitaminas y de antiinflamatorios, los arándanos son muy buenos para prevenir enfermedades. Su vibrante color viene de los flavonoides que contienen.

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Cómo las bacterias intestinales afectan a nuestro cerebro y nuestro cuerpo

Somos más bacterias que humanos. Cada vez más investigaciones demuestran que las bacterias que habitan en nuestro tracto digestivo juegan un papel significativo en nuestra salud general. A continuación se presentan algunas alteraciones físicas y psíquicas que están relacionadas con el desequilibrio en la flora intestinal.

 

  • DEPRESIÓN: Más de la tercera parte de las personas que sufren depresión tienen el llamado “intestino con fuga” o permeabilidad en las paredes intestinales que permite a las bacterias filtrarse al torrente sanguíneo.

 

  • ESQUIZOFRENIA: Estudios en ratones han relacionado la ausencia de intestino normal con cambios en el desarrollo cerebral, pero los factores genéticos de estos trastornos son complejos y no se entienden completamente.

 

  • ANSIEDAD: Los probióticos pueden tener efecto antiansioso y antidepresivo. El consumo de bacterias beneficiosas puede además cambiar positivamente la respuesta cerebral a las situaciones ambientales.

 

  • AUTISMO: El autismo a veces ocurre por una coordinación con enfermedades intestinales como el “intestino con fuga” o el síndrome del intestino irritable.

 

  • PARKINSON: Las personas que sufren esta enfermedad tienen diferente flora intestinal que las personas sanas.

 

  • DIABETES Y OBESIDAD: Numerosos estudios han relacionado la inestabilidad de la microbiota intestinal con obesidad y, a su vez, esta obesidad relacionada con problemas de salud como la diabetes.

 

  • CÁNCER DE COLON: Los microbios intestinales a los que les encanta el azúcar – junto con los carbohidratos que los alimentan – pueden provocar cáncer de colon. Dietas altas en hidratos de carbono podrían incluso contribuir al aumento de probabilidad de padecer cáncer de colon.

 

  • ENFERMEDAD DE CROHN: Niveles elevados anormales de ciertas cepas bacterianas podrían estar presentes en el desarrollo de la enfermedad de Crohn, desencadenando, posiblemente, una respuesta inmune anormal.

 

  • COLITIS ULCEROSA: Desequilibrios en la flora bacteriana podría ser un factor desencadenante tanto del comienzo como del desarrollo de los síntomas de la colitis ulcerosa.

 

  • SÍNDROME DEL INTESTINO IRRITABLE: Existe una relación definitiva entre el síndrome del intestino irritable y el sobrecrecimiento de bacterias en el intestino delgado.

 

  • ARTRITIS REUMATOIDE: Estudios han encontrado relación entre niveles bajos de ciertas bacterias intestinales beneficiosas, niveles de la bacteria Prevotella Copri elevados y una asociada enfermedad autoinmune.

 

Existen más de 5000 especies de bacterias habitando nuestro intestino. A continuación os hablamos de algunas de ellas:

Bacterias con efecto beneficioso en el intestino Bacterias con efecto perjudicial en el intestino
Lactobacillus: protege del estrés y la ansiedad. Helicobacter pylori: es la bacteria perjudicial más común. Causa úlceras.
Bifidobacteria: efectiva para tratar muchas afecciones intestinales. Methanobrevibacter smithii: responsable de la producción de la mayoría del metano.
Lactobacillus helveticus: reduce estrés y ansiedad.
Bifidobacterium longum: reduce estrés y ansiedad.

METABOLIC-BALANCE Y LA INSULINA

La insulina una hormona secretada por el páncreas para nivelar la glucemia (glucosa en sangre). Después de comer o beber nuestro nivel de glucosa se eleva, inmediatamente el páncreas secreta insulina a la sangre para que ésta sea absorbida por las células y pueda ser transportada a todo el organismo.

El mecanismo liberador de insulina es un factor muy importante a tener en cuenta para diseñar un plan nutricional de adelgazamiento.

Fuentes bibliográficas anteriores consideraban que las alteraciones en la liberación de insulina (insulino-resistencia) era consecuencia directa de la obesidad. Sin embargo se ha demostrado que es al contrario. Es un el exceso en la liberación de insulina provocado por malos hábitos alimenticios los que provocan un acumulación excesiva de grasa y conllevan, por lo tanto, al desarrollo del sobrepeso u obesidad.

Ingestas elevadas en Hidratos de Carbono (especial si éstos son simples y/o refinados) y el típico “picoteo” entre horas provocan la liberación de grandes cantidades de insulina, seguidas de hipoglucemias basales, lo cual envía señales al cerebro que provocan lo que comúnmente denominamos como hambre y, en muchos casos, ansiedad.

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Si los niveles de insulina están permanentemente elevados, la glucosa sigue entrando en la célula durante mucho tiempo después de la comida, lo cual no sólo evita el uso de la grasa corporal como fuente de energía sino que  favorece la lipogénesis (formación de grasa). Así que, no sólo no perdemos grasa, sino que acumulamos más.

Uno de los fundamentos científicos del Plan Médico Nutricional de alimentación Metabolic Balance es conseguir que, mediante una cuidada y personalizada selección de alimentos frescos y naturales y unas pautas dietéticas adecuadas, el paciente consiga el equilibrio metabólico y/o regulación hormonal. Es decir, controlar los niveles de glucosa e insulina en sangre y sus variaciones a lo largo del día.

De esta forma evitaremos el engrosamiento excesivo de los adipocitos (células grasas) inducido por un exceso de secreción de insulina y, al mismo tiempo, favoreceremos el aprovechamiento de los depósitos de grasa como fuente de energía.

Algunos de los beneficios derivados de mantener una secreción de insulina regulada son los siguientes:

Los niveles de energía aumentan, sintiéndonos más vitales y activos.

Los niveles de glucosa en sangre se mantienen estables previniendo así problemas cardiovasculares debido al aumento de los triglicéridos.

Mejora la absorción de proteínas en el tejido muscular, lo que hace que el músculo sea más potente e incluso aumente de tamaño.

Se quema más grasa porque los niveles de glucosa tras una ingesta se incrementan de forma controlada y no es necesaria la respuesta de una gran cantidad de insulina.

Mayor resistencia en la práctica deportiva como consecuencia de una mejor movilización de ácidos grasos.

 

Metabolic balance trata principalmente la regulación de la insulina en sangre y el equilibrio hormonal para cada paciente sólo con aquellos alimentos que mejor metaboliza tu organismo, consiguiendo así perder peso saludablemente, sin pasar hambre y sin efecto rebote.