¿Qué tiene la cúrcuma?

Dentro de la cúrcuma, la especia de color amarillo intenso que se extrae de la herbácea tropical que lleva el mismo nombre, se esconde una sustancia engañosa, la curcumina. Si bien se ha pregonado ampliamente sobre la actividad medicinal de tal molécula, esta también ha dado señales falsas en las pruebas para el cribado de fármacos. Durante años, los químicos han instado a la prudencia acerca de la curcumina y de otros compuestos que pueden inducir a error a quienes buscan nuevos fármacos.

Ahora, en un intento por contener una sucesión de estudios confusos, un grupo de investigadores acaba de publicar una revisión crítica y exhaustiva sobre la curcumina. En ella concluyen que no existen pruebas de que la sustancia ejerza beneficios terapéuticos específicos, a pesar de haberse examinado en miles de trabajos de investigación y en más de 120 ensayos clínicos. Los autores esperan que su informe evite nuevas investigaciones frustradas y alerte sobre la posibilidad de que los compuestos pueden aparecer a menudo como prometedores en las pruebas de cribado, pero resulte poco probable que den lugar a un fármaco.

La curcumina ofrece resultados engañosos, comenta Michael Walters, de la Universidad de Minnesota en Minneapolis y autor principal de la revisión. Las pruebas habituales para el cribado de fármacos identifican si determinado compuesto se fija a un sitio de unión de una proteína implicada en una enfermedad, lo que indica que podría ser el punto de partida para desarrollar un fármaco. Pero algunas moléculas, como la curcumina, parecen mostrar esa actividad específica cuando en realidad no la presentan. Las moléculas pueden exhibir fluorescencia natural, lo que frustra los intentos de usar la fluorescencia como un indicio de unión a una proteína; Pueden destruir las membranas celulares, lo que inutiliza los ensayos que tratan de detectar fármacos dirigidos a proteínas específicas de la membrana celular. Y pueden degradarse en otros compuestos que tienen propiedades diferentes, o contener impurezas que presentan su propia actividad biológica.

La curcumina ha sido propuesta para tratar trastornos tales como disfunción eréctil, el hirsutismo, la calvicie, el cáncer y la enfermedad de Alzheimer, comenta Guido Pauli, investigador de productos naturales de la Universidad de Illinois en Chicago y coautor de la revisión. Pero nunca ha dado lugar a un tratamiento cuya eficacia se haya demostrado.

Pauli piensa que parte del problema radica en que los investigadores no siempre conocen qué molécula están estudiando. Los extractos de cúrcuma contienen decenas de compuestos, además de la curcumina. En algunos casos, los investigadores pueden observar efectos biológicos prometedores pero atribuir actividad a una molécula equivocada.

Las malas interpretaciones se alimentan a sí mismas, apunta Walters. Se publica que la curcumina ejerce un efecto incluso si el ensayo tiene fallos. “Se acepta lo que existe en la bibliografía y luego se construye una hipótesis, aunque esta no se sostenga”. Y los científicos no parecen examinar la bibliografía para ver si los compuestos han sido clasificados como problemáticos. Desde 2009 se han retractado por lo menos 15 artículos sobre la curcumina y docenas más de ellos se han corregido.

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó primero el 11 de enero, 2017. Su versión en español apareció primero en Investigación y Ciencia. 

Fuente: https://www.scientificamerican.com

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