Pero, ¿puedo beber alcohol?

Como bien es sabido por toda la población, el alcohol NO es sano.

Si, ni una copa de vino tinto porque lleve antioxidantes, ni una cerveza porque es diurética, ni que decir tiene una copa de ginebra. Por mucho que nos cueste asumirlo, nos perjudica más de lo que nos beneficia.

Sin entrar en todas las enfermedades que puede ocasionar el consumo de alcohol, desde cáncer, patologías hepáticas o enfermedades intestinales crónica; debemos pararnos a pensar que el simple hecho de tomar una copa de una bebida alcohólica, irrita nuestras mucosas, produciendo un aumento de la inflamación del sistema digestivo y daño pancreático. Eso sí, si nos centramos en patologías como las citadas anteriormente, nos sobran cientos de motivos para rechazar el consumo de estas bebidas.

Desde siempre hemos tenido claro que el consumo de drogas es malo, pero el consumo de alcohol ha quedado protegido por ciertos profesionales sanitarios que se centraban en el contenido de antioxidantes del vino, por ejemplo. Es cierto que los antioxidantes son geniales para nuestro organismo, pero si queremos aumentar su consumo, comamos uvas, col, brócoli, cítricos o muchos otros alimentos que disminuirán la oxidación de nuestras células.

Si para más inri nos encontramos ante una situación de pérdida de peso, el alcohol nos aporta calorías vacías (y no pocas, precisamente), es decir, no contienen ningún nutriente que nuestro organismo pueda aprovechar, además, deshidrata nuestras células debido al sistema de ósmosis producido.

Para terminar, no nos podemos despedir sin antes comentar esas bebidas carbonatadas que ocupan los vasos de muchas personas en todas las comidas, ¡los refrescos! Pues bien, si poco beneficio tiene para nosotros el alcohol, menos beneficio aún podemos sacar de estos refrescos. Son bebidas altas en azúcar, ni zero, ni light, son bebidas que inducen a la diabetes aunque no tengan ni un gramo de azúcar, aunque estén endulzadas con edulcorantes. Estos últimos, además de tener el mismo efecto que el azúcar, son productos totalmente artificiales.

Así, si tenemos que elegir una bebida, apostaremos siempre por el AGUA (del tiempo, fría, embotellada, del grifo, con gas, de mineralización débil o de mineralización muy débil), pero agua.

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