La pirámide alimenticia

pirámide MBLa pirámide de los alimentos surgió con el fin de indicar cuáles deberían ser los alimentos más y menos frecuentes en nuestra alimentación.

Con el paso del tiempo, las facilidades de vida han cambiado. Tenemos trabajos mucho más sedentarios, intentamos no perder tiempo en cocinar para dedicarlo a otras actividades y los alimentos procesados priman en todas las casas. Sin embargo, pocos cambios han ido sufriendo las pirámides oficiales.

Con la evolución, nuestros genes se han adaptado a otras necesidades nutricionales diferentes a las que necesitaban los cazadores y recolectores. En la línea de tiempo del desarrollo humano, un período de 100 años es como un parpadeo. Por lo tanto, es difícil conseguir una total adaptación fisiológica cuando las condiciones cambian con tanta frecuencia. Además, también se ha observado un gran cambio en la dieta y en la realización de actividad física desde la evolución industrial.

A todos estos cambios se debe que nuestro metabolismo a diario reciba una dieta compuesta de 80% de proteínas y grasas animales, y una porción mucho más baja de carbohidratos. Nuestros antepasados obtenían la proteína y la grasa principalmente de pescado, carne y médula ósea de animales que ellos mismos habían matado. Encontraron carbohidratos en las raíces y frutas.

El nombre la pirámide LOGI no deriva de que LOGIcamente encaja con una dieta adaptada a nuestros genes, si no a un índice glucémico bajo (del inglés Low Glicemic Index), refiriéndose a alimentos con bajo índice glucémico, es decir, alimentos con bajas cantidades de azúcar, que mantienen bajo los niveles de insulina.

En esta pirámide, las porciones más grandes se pueden encontrar en el nivel más bajo de la pirámide: frutas y verduras sin almidón, preparadas con aceites saludables.
El siguiente nivel se compone de carnes magras, pescado, productos lácteos y soja, huevos, nueces, legumbres y guisantes. A esto le siguen los producto integrales, pasta  y arroz, que constituyen las porciones más pequeñas, los granos procesados ​​(harina de trigo), patatas y dulces. De esta manera, se consigue un 45% de carbohidratos, 20% de proteínas y 35% de grasas.

En Metabolic Balance elaboramos planes de alimentación médico-nutricionales siempre basados en la historia clínica de cada paciente y en una analítica sanguínea específica. Además, tenemos en cuenta los gustos y aversiones por los diferentes alimentos. Con este plan personalizado, conseguimos una regulación hormonal completa mejorando alteraciones como el sobrepeso, la obesidad, hipercolesterolemia, patologías de la piel, ovarios poliquísticos, trastornos del tiroides o enfermedades inflamatorias intestinales.

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