La nutrición actúa contra la prevención de la cistitis

 

 

orina

Las infecciones del tracto urinario son un problema que muchas mujeres tienen que enfrentar de forma recurrente. Una sensación de ardor al orinar y una sensación constante de querer ir al baño son síntomas típicos de una inflamación de  vejiga aguda. Los antibióticos a menudo se recetan para eliminar la causa y calmar la inflamación. El patógeno más frecuente en lo que se denomina “cistitis no complicada” es Escherichia coli (E. coli), bacteria que vive en la flora intestinal y vaginal. Otros patógenos incluyen Proteus mirabillis, Klebsiella y Staphylococcus. Las bacterias ingresan a la uretra y de allí pasan a la vejiga. (1) Un organismo sano tiene varios mecanismos de protección que evitan que los gérmenes patógenos ingresen a la vejiga. Las medidas preventivas recomendadas incluyen elevar sus defensas naturales, mantener calientes los pies y la parte inferior del abdomen, beber suficiente líquido, preferiblemente infusiones de hierbas y suplementos de hierbas como vara de oro, hojas de abedul, capuchina, rábano picante y muchas otras plantas que actúan como diuréticos y desinfectantes.

El monosacárido D-manosa se ha mencionado cada vez más en relación con la prevención de las infecciones de la vejiga causadas por la bacteria E. coli. Diversos estudios han demostrado que este azúcar es capaz de unirse a las bacterias. Sin embargo, se necesitaron varios intentos para comprender cómo realmente funcionaba la D-manosa.

La D-manosa pertenece al grupo de azúcares simples y se encuentra en pequeñas cantidades en frutas como arándanos, arándanos, naranjas y melocotones. Se produce industrialmente a partir de maíz o abedul y madera de haya.
La D-manosa no es un azúcar simple convencional, ya que se absorbe directamente en la parte superior del tracto gastrointestinal, es detectable en forma no modificada en el torrente sanguíneo y se excreta a través de los riñones en la orina. No afecta los niveles de azúcar en la sangre, por lo que también se recomienda para diabéticos. La D-manosa se sintetiza en el cuerpo mismo, porque es necesaria para la construcción de células y membranas mucosas.

Las membranas mucosas de la vejiga urinaria están cubiertas con un epitelio de transición de múltiples capas (urotelio), y también se encuentra D-manosa en la superficie de esta. Pero lo que es importante para la función de estas membranas mucosas puede tener un efecto negativo si aparece la bacteria E. coli en la orina. Debido a que la bacteria E. coli tiene pelos finos con los que se “adhiere” a las paredes del intestino para poder permanecer allí y cumplir su tarea prevista. Si la E. coli ingresa en el tracto urinario, esta propiedad es perjudicial, ya que aquí también, se adhieren a las membranas mucosas, y especialmente a la D-manosa, y causan inflamación. (2)
El hecho de que las bacterias tiendan a adherirse a la D-manosa condujo a los investigadores a probar lo que una alta concentración de D-manosa en la orina tendría sobre la bacteria. En estudios exhaustivos de laboratorio, JR. Neeser, B. Koellreutter y P. Wuersch demostraron en 1986 que la bacteria E. coli también se adhiere a la D-manosa en suspensión en la orina, lo que puede evitar que se acumule en la vejiga. (3)
En un ensayo aleatorizado, se comparó la prevención a largo plazo en mujeres que usaban D-manosa con el efecto del agente quimioterapéutico nitrofurantoína, un antibiótico. 308 mujeres que sufren de cistitis recurrente tomaron parte en el estudio. Todos los participantes fueron tratados durante siete días con el antibiótico ciprofloxacino y luego se dividieron en tres grupos.

El primer grupo recibió 2 g al día de polvo de D-manosa diluido en 200 ml de agua como prevención contra las infecciones del tracto urinario. Al segundo grupo se le administraron 50 mg de nitrofurantoína al día y al tercer grupo no se le administraron más medicamentos. Después de seis meses, 98 de los voluntarios habían sufrido nuevamente cistitis. De estos, 62 mujeres del tercer grupo que no recibieron profilaxis se enfrentaron a un nuevo ataque de cistitis. En el segundo grupo, tratado de forma preventiva con nitrofurantoína, 21 mujeres se vieron afectadas y en el grupo de participantes que tomaban D-manosa de forma regular, 15 participantes habían vuelto a enfermar. (4)

Fuentes:
1.    Schaller P, Raetzo MA, Pittet D: Ich habe Brennen beim Wasserlassen. in: Alltagsbeschwerden, publ. by M.-A. Raetzo, A. Restellini, Verlag Hans Huber, Bern, 1998, p. 385-394
2.    Michaels EK, Chmiel JS, Plotkin BJ, Schaeffer AJ. Effect of D-mannose and D-glucose on Escherichia coli bacteriuria in rats. Urol Res. 1983;11(2):97-102.
3.    Neeser JR, Koellreutter B, Wuersch P. Oligomannoside-Type Glycopeptides Inhibiting Adhesion of Escherichia coli Strains Mediated by Type 1 Pili: Preparation of Potent Inhibitors from Plant Glycoproteins. Infection and Immunity. 1986; 52(2);428-36
4.    Kranjcec et al. (2014): D-Mannose powder for prophylaxis of recurrent urinary tract infections in women: a randomized clinical trial. World J. Urol. 32: 79-84
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