La inflamación y la reducción de grasa abdominal

Las enfermedades inflamatorias crónicas han aumentado en número de casos en los últimos años, produciendo una tendencia alarmante, ya que se ha demostrado que existe una fuerte relación entre la inflamación crónica y enfermedades como el Alzheimer, la diabetes, ataques al corazón, cáncer y accidentes cerebrovasculares.

La nutrición juega un rol muy importante en nuestra salud. El sistema inmune de nuestros organismos es muy sofisticado, siendo capaz de combatir patógenos y crear sustancias antiinflamatorias. Pero para ayudar al sistema inmune, es necesario consumir los alimentos adecuados. Se puede conseguir un organismo saludable con una dieta adecuada. Por el contrario, la tendencia a no consumir los alimentos adecuados podrían ocasionar la aparición de enfermedades o ser una carga adicional para el organismo cuando realmente tiene que luchar en otros frentes.

La falta de ejercicio, la escasez de nutrientes vitales, el estrés, las dietas ricas en carbohidratos y grasas, el alcohol y la nicotina están considerados las causas de la inflamación prolongada, que suele ser un factor de riesgo para el aumento de la obesidad y de la grasa visceral.

Nuestros antepasados consideraban la grasa como un tejido de almacenamiento, para proteger los órganos contra las temperaturas extremadamente bajas, la presión o los golpes. Desde la perspectiva de la evolución, la grasa abdominal es la principal responsable del almacenamiento de energía.

Sin embargo, los resultados de los estudios realizados han demostrado que una alta proporción de  grasa abdominal centra su función en la fabricación de mensajeros químicos que promueven la inflamación y que tienen un efecto perjudicial sobre todo el organismo. Las células grasas abdominales liberan neurotransmisores y hormonas inflamatorias a los tejidos y órganos circundantes produciendo daño durante largos periodos de tiempos o incluso años.

La causa de un excesivo almacenamiento de grasa no es exclusivamente por un desequilibrio calórico, en el que la cantidad de energía ingerida es mayor que la energía consumida. Un estudio publicado en el Journal of Nutrition demostró que una dieta con alto porcentaje de hidratos de carbono y menor porcentaje de proteínas, con una deficiencia de aminoácidos esenciales, puede aumentar la producción de grasa abdominal.

Además, el aumento de grasa abdominal también se ve inducido por el estrés, a través de la hormona cortisol. El estrés produce un aumento de la glucemia proporcionando al organismo la energía suficiente para soportar este periodo.

Por otra parte, el descanso y los trastornos del sueño también influyen en el aumento constante de la grasa abdominal. Según un estudio realizado por la Universidad de Colorado, las personas que duermen menos de 5 horas podrían experimentar un aumento significativamente peligroso de su grasa abdominal. La falta de sueño aumenta el apetito y estimula la ganancia de grasa.

Es posible reducir el peso corporal disminuyendo la inflamación y, por tanto, reduciendo la grasa abdominal. Una dieta rica en nutrientes esenciales y antiinflamatorios no solo apoya la movilización de la grasa abdominal, sino que también permite que los mensajeros químicos que esta libera queden mínimamente equilibrados.

La práctica de alguna actividad física es igual de importante que una dieta antiinflamatoria. Ambas prácticas ayudan a reducir el exceso de peso. La base bioquímica explica que las células grasas se reducen, al igual que algunas sustancias pro-inflamatorias como son el factor de necrosis tumoral alfa (TFN-a) y la interleucina-6 (IL-6).

La realización de ejercicio físico suficiente, junto con una dieta saludable y dormir adecuadamente reducen la grasa abdominal existente o imposibilitan su formación promoviendo así la salud a largo plazo.

En Metabolic Balance nos aseguramos que cada persona consuma los alimentos que mejor metaboliza su organismo. Para ello, la realización de una analítica sanguínea y la historia clínica son esenciales. Una vez terminado el tratamiento, nos aseguramos que cada paciente introduzca todos los alimentos posibles para así conseguir una amplia alimentación y consecuente adecuada nutrición. Es por esto que la inflamación se reduce en todos los pacientes que empiezan el plan, produciéndose a su vez una bajada de la grasa abdominal y un descenso de peso.

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