FIBRA DIETÉTICA: ¿QUÉ ES, DÓNDE SE ENCUENTRA Y PARA QUÉ SIRVE?

Tostadas de fibra

Todos habéis oído hablar alguna vez de la fibra y de la importancia de su consumo. En los últimos años, las investigaciones científicas han señalado los beneficios del consumo de fibra no solo para la prevención y mejora del estreñimiento, sino también su influencia beneficiosa en ciertas enfermedades como diverticulosis (enfermedad inflamatoria intestinal), cáncer, hipercolesterolemias, diabetes etc. que explicaremos más adelante. Pero, ¿cuál es su definición más apropiada? Actualmente, se denomina como fracción indigestible de los alimentos y se ha definido como:

“La parte de los alimentos de procedencia vegetal que no es digerida ni absorbida en el intestino delgado, llegando al colon donde es sustrato para la microflora fermentativa. Está constituída por todos los compuestos resistentes a la digestión enzimática”

Sin embargo, debido a la familiarización del consumidor con el concepto de fibra dietética se ha decidido mantener ese concepto en vez del anterior para evitar posibles confusiones.

 

FIBRA DIETÉTICA
FERMENTABLE PARCIALMENTE FERMENTABLE
Soluble en agua Insoluble en agua
Fermentables y degradables por la flora del colon, capacidad de absorción de agua y gelificación. Resistente a la degradación bacteriana del colon, excreción intacta en las heces, efecto laxante. No absorción de agua.
GOMAS, MUCÍLAGOS, PECTINAS, ALGUNAS HEMICELULOSAS, BETA-GLUCANOS, OLIGOSACÁRIDOS, ALMIDON RESISTENTE CELULOSAS, HEMICELULOSAS Y LIGNINAS
Presente en: frutas, verduras, legumbres y cereales como cebada y avena Presente en: cereales integrales, centeno, productos derivados del arroz, frutos secos.

APLICACIONES TERAPÉUTICAS DE LAS FIBRAS:

Como hemos comentado anteriormente, la fibra debe estar presente en nuestra alimentación diaria debido su papel protector y preventivo en muchas patologías. Además, en según qué patología, la fibra puede ejercer un papel de mejora del mismo.

A nivel digestivo, la fibra ejerce propiedades beneficiosas en la boca, donde estimula la salivación; en el estómago, donde retrasa el vaciamiento gástrico, y en el intestino delgado, donde puede acelerar o retrasar el tránsito intestinal según el tipo de fibra dietética que se consuma. Por último, en el colon, donde favorece la proliferación bacteriana beneficiosa del colon, así como la producción de gases utilizados por el organismo para la producción de energía o para combatir células malignas del colon.

ENFERMEDADES RELACIONADAS CON EL DÉFICIT DE FIBRA:

  • Estreñimiento: es la más conocida por todos en relación al consumo de fibra. La falta de fibra enlentece el tránsito de las heces en el colon lo que favorece la reabsorción de agua por el organismo y por tanto una disminución del volumen de las mismas. Esto da lugar a la inhibición del reflejo defecatorio. No hay que olvidar la ingesta de abundante líquido para favorecer la buena actuación de las fibras.
  • Diverticulosis: los divertículos son hernias que se producen en la mucosa del intestino grueso. Se conoce que cuanto más pequeño es el diámetro del intestino grueso más probabilidad existe de que se puedan generar estos divertículos. Una dieta rica en fibra aumenta el diámetro del intestino por la producción de heces más voluminosas. Alimentos con fibra dietética
  • Cáncer: debido a la mala alimentación, no están presentes en nuestra dieta habitual alimentos ricos en fibra, vitaminas y compuestos con actividad antioxidante y, por el contrario, existe un consumo cada vez mayor de alimentos y hábitos que pueden favorecer la presencia del mismo. El consumo reducido de fibra puede estar implicado en la aparición de diversos tipos de cáncer pero donde tiene más importancia es en la aparición de cáncer colorrectal. Una alimentación pobre en fibra puede aumentar la posibilidades de sufrir cáncer de colon a largo plazo.
  • Diabetes mellitus: el consumo de fibra dietética soluble puede reducir los niveles de glucosa en sangre y disminuye los picos de glucemia tras la ingestión de hidratos de carbono.
  • Obesidad: la ingesta de alimentos ricos en fibra produce en el paciente mayor sensación de saciedad principalmente en fibras solubles por su capacidad de captar agua y aumentar su volumen. El vaciamiento gástrico es más lento y se retrasa la sensación de apetito.

Actualmente, la ingesta de fibra está muy por debajo de las recomendaciones nutricionales debido al escaso consumo de frutas, verduras y legumbres principalmente. Las recomendaciones actuales oscilan entre los 20-30 g/día.  Se debe tener cuidado también con superar el consumo de fibra, ya que su exceso puede tener efectos negativos tales como flatulencias, distensión abdominal y disminución de la absorción de determinados minerales como hierro, calcio, zinc y magnesio.

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