¿Eres capaz de controlar tu alimentación?

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¿Alguna vez has “asaltado” la despensa en busca de unas galletas con chocolate? ¿O has comido una cantidad de comida que posteriormente te ha hecho sentirte pesado e incómodo? Estas son las situaciones en las que tu capacidad para controlarte falla, pero no te preocupes. El autocontrol se puede ejercitar para mejorarlo y aquí, te vamos a enseñar de forma breve cómo controlar lo que comes.

El autocontrol es, sencillamente, la capacidad de ejercer dominio sobre uno mismo. Una persona que ha ejercitado el autocontrol es capaz de detectar sus pensamientos y reestructurarlos de una forma más saludable, buscando siempre el propio bienestar.

Algunos ejemplos de autocontrol serían: ser capaz de no comerse el postre después de una cena abundante, quedarse en casa preparando el examen en lugar de salir con los amigos o continuar sin fumar después de haber decidido dejarlo. Todas estas situaciones tienen algo en común: la capacidad de la persona para no dejarse engañar por el beneficio a corto plazo y mantenerse enfocados en los beneficios a largo plazo. Siguiendo con los ejemplos podríamos decir lo siguiente:

Corto plazo: Comer el postre después de la cena / Largo plazo: Tener una vida saludable

Corto plazo: Salir con los amigos y no estudiar / Largo plazo: Aprobar el examen

Corto plazo: Volver a fumar / Largo plazo: Desterrar una adicción altamente nociva

Como podrás ir viendo y entendiendo, el autocontrol no es más que la capacidad para protegernos de nuestros instintos más caprichosos y hedonistas. Quizá, dejar de comer de forma saludable pueda resultar “atractivo” por el goce que supuestamente supone, pero no dejarás de estar ignorando que, a largo plazo, ese comportamiento es insostenible. Quizá prefieras autoengañarte, prometiéndote a ti mismo que no lo volverás a hacer. Pero en el fondo, no estarás más que alimentando esa forma de actuar, que va en contra de tu propia salud.

Claves para controlar lo que comes

Es habitual que nos resulte difícil poder ver con claridad aquello que más nos beneficia y nos resulte complicado no caer en el beneficio inmediato. Para esas situaciones en las que todavía nuestro autocontrol no está suficientemente ejercitado, te propongo que realices los siguientes pasos:

Piensa antes de actuar

La impulsividad o la falta de control se deben únicamente a que, en algún momento del proceso, “desenchufas” tu pensamiento y simplemente actúas sin hacer una elaboración honesta de las consecuencias.

Amplía tus horizontes

Para controlar lo que comes, antes de sucumbir y perder el control, pregúntate si eso que vas a hacer te reportará algún beneficio a largo plazo. No te centres en el corto plazo, amplía tu horizonte. Te ayudará a conectarte con tus comportamientos saludables.

Hazte unas preguntas

Detente un momento para preguntarte lo siguiente: Si me consigo controlar, ¿me sentiré mejor conmigo mismo? ¿mejorará mi calidad de vida? ¿mejorará mi salud?

Practica a diario

El autocontrol, como cualquier otra herramienta como la atención, la memoria y la inteligencia emocional, se puede y se debe ejercitar a diario para potenciarla y mejorarla.

Ayuda profesional

Si te resulta complicado ejercer un control sobre tus actos o quieres saber más sobre cómo mejorarlos y potenciarlos, puedes acudir a nuestro equipo de profesionales. Te ayudarán a desarrollar ésta y otras muchas habilidades, que mejorarán tu calidad de vida.

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