Pero, ¿puedo beber alcohol?

Como bien es sabido por toda la población, el alcohol NO es sano.

Si, ni una copa de vino tinto porque lleve antioxidantes, ni una cerveza porque es diurética, ni que decir tiene una copa de ginebra. Por mucho que nos cueste asumirlo, nos perjudica más de lo que nos beneficia.

Sin entrar en todas las enfermedades que puede ocasionar el consumo de alcohol, desde cáncer, patologías hepáticas o enfermedades intestinales crónica; debemos pararnos a pensar que el simple hecho de tomar una copa de una bebida alcohólica, irrita nuestras mucosas, produciendo un aumento de la inflamación del sistema digestivo y daño pancreático. Eso sí, si nos centramos en patologías como las citadas anteriormente, nos sobran cientos de motivos para rechazar el consumo de estas bebidas.

Desde siempre hemos tenido claro que el consumo de drogas es malo, pero el consumo de alcohol ha quedado protegido por ciertos profesionales sanitarios que se centraban en el contenido de antioxidantes del vino, por ejemplo. Es cierto que los antioxidantes son geniales para nuestro organismo, pero si queremos aumentar su consumo, comamos uvas, col, brócoli, cítricos o muchos otros alimentos que disminuirán la oxidación de nuestras células.

Si para más inri nos encontramos ante una situación de pérdida de peso, el alcohol nos aporta calorías vacías (y no pocas, precisamente), es decir, no contienen ningún nutriente que nuestro organismo pueda aprovechar, además, deshidrata nuestras células debido al sistema de ósmosis producido.

Para terminar, no nos podemos despedir sin antes comentar esas bebidas carbonatadas que ocupan los vasos de muchas personas en todas las comidas, ¡los refrescos! Pues bien, si poco beneficio tiene para nosotros el alcohol, menos beneficio aún podemos sacar de estos refrescos. Son bebidas altas en azúcar, ni zero, ni light, son bebidas que inducen a la diabetes aunque no tengan ni un gramo de azúcar, aunque estén endulzadas con edulcorantes. Estos últimos, además de tener el mismo efecto que el azúcar, son productos totalmente artificiales.

Así, si tenemos que elegir una bebida, apostaremos siempre por el AGUA (del tiempo, fría, embotellada, del grifo, con gas, de mineralización débil o de mineralización muy débil), pero agua.

Panga, ¿si o no?

Tras la polémica publicación de un conocido hipermercado sobre su cese en la venta del panga en España, nos gustaría aclarar posibles dudas que se os presentarán a muchos.

El panga es un pescado blanco de agua dulce con pocas espinas, lo que ofrece rapidez a la hora de limpiarlo, ahorrando costos y sobreexplotando su producción. Se cultiva en ríos y lagos del continente asiático, desde donde lo distribuyen a los diferentes países.

Este pescado se caracteriza por su alto contenido en agua, pero también bajo contenido en proteínas en comparación con otros pecados blancos como la merluza o el lenguado, proporcionando así menor valor biológico y menor cantidad de nutrientes.

Por otro lado, nos encontramos con un factor ético en referencia al cultivo del panga, y así lo mostraban en el comunicado oficial de este hipermercado: “Dadas las dudas que existen sobre el adverso impacto de las granjas de panga en el medio ambiente, hemos decidido dejar de vender este pescado y ya se han suspendido los pedidos”.

No obstante, no deja de ser un alimento bastante económico accesible para la mayoría de los bolsillos e inocuo para el organismo. Por ello, no debemos eliminar el consumo de panga de nuestra dieta diaria, simplemente no abusar del mismo y combinarlo con otros pescados blancos más ricos en nutrientes.

Muchos de vosotros tenéis panga en vuestra lista de pescados. La facilidad que ofrece Metabolic Balance da total libertad a la hora de seleccionar los alimentos, ofreciendo a todos los pacientes dietas abiertas en consonancia con sus características particulares. Así, además del panga, tendrás otros muchos pescados con los que combinar tu alimentación saludable.

Los aditivos alimentarios – un precursor de alergias e intolerancias alimentarias

Las intolerancias alimentarias y alergias a sustancias específicas pueden causar, entre otros síntomas, dolores de cabeza, flatulencia, diarrea, erupciones en la piel y problemas respiratorios.

Durante los últimos 20 años, ha habido un aumento dramático en el número de personas que sufren de alergias e intolerancias alimentarias. Según los expertos, este aumento se debe a factores como la contaminación ambiental, los hábitos alimenticios y la falta de aire puro.

Hoy en día, las alergias e intolerancias alimentarias son conocidas como intolerancias. Pero lo cierto es que son enfermedades muy diferentes.

En el caso de las alergias, el sistema inmunológico se ve afectado y reacciona ante un invasor supuestamente perjudicial, una proteína extraña para nuestro organismo. Para luchar contra las proteínas nocivas, el sistema inmune produce anticuerpos llamados inmunoglobulinas, que combina a la perfección con el alérgeno. Las personas afectadas con alergias van a reaccionar cada vez que consuman el alérgeno, independientemente de la cantidad del mismo. Estas alergias pueden manifestarse con síntomas cutáneos o respiratorios entre otros.

Por el contrario, las intolerancias alimentarias no se deben a que el organismo produzca anticuerpos, el sistema inmunológico no se ve implicado, ocurriendo solo a nivel del tracto digestivo y produciendo síntomas como vómitos, diarrea, hinchazón o digestiones pesadas. La mayoría de las intolerancias son conocidas como “intolerancias enzimáticas”, ya que el paciente tiene un defecto enzimático o deficiencia de la enzima y no puede descomponer o absorber algunos componentes de los alimentos suficientemente.

El colon desempeña un papel clave en las alergias e intolerancias alimentarias, pero lo sometemos a continuos cambios y a momentos de estrés por la alimentación y los cambios de hábitos.

Los aditivos alimentarios también actúan como activadores de pseudoalergias. Los síntomas de una pseudoalergia en una persona afectada son los mismos de una alergia – la diferencia es que las pseudoalergias no están moduladas por IgE, anticuerpos específicos de la alergia, por lo tantos no encontramos esta inmunoglobulina E en la sangre de las personas afectadas. Las pseudoalergias también pueden ser causadas por ingredientes naturales como los salicilatos, producidos en frutas como las bayas, las naranjas, las fresas y las uvas. Existe otro grupo llamado aminas biógenas que también causan pseudoalergias. Los alimentos ricos en aminas biógenas son el chucrut, salami, atún, queso curado, los plátanos, el vino tinto y el chocolate.

Cuando se trata de reducir las alergias e intolerancias alimentarias, el lema de muchos alergólogos es “Volver a lo natural”. Por ello, a la hora de hacer la compra, es mejor decantarse por aquellos alimentos frescos, naturales, mínimamente procesados ​​y en gran parte libre de aditivos. Esto puede reducir los síntomas de muchas alergias e intolerancias alimentarias.

Las dietas bajas en sal no benefician a todo el mundo

Lo que conocemos como sal común es la combinación de sodio y cloro. Existen más tipos de sales en el mercado, pero esta es nuestra sal de mesa.

La conformación de los gustos no viene desarrollada desde el nacimiento, se trata de un aprendizaje realizado a lo largo de los años en función del tipo de alimentación y los hábitos adaptados. Es por esto, que nuestras papilas gustativas se van desarrollando y nuestros receptores del sabor se adaptan a ciertos niveles de sal.

Además de la sal que le añadimos a los alimentos, existe la sal que esos productos ya traen de forma natural. La cantidad de la misma se acentúa en alimentos preparados y productos precocinados en los que, para llamar la atención del consumidor, la industria alimentaria añade potenciadores del sabor, entre ellos la sal.

Según  un nuevo estudio, las únicas personas que deben preocuparse por reducir el consumo de sal son las aquellas que padecen niveles de tensión arterial elevados.

El estudio examinó a 130 mil personas de 49 países y demostró que la mayoría de las personas consumían cantidades adecuadas de sal. A través de sus investigaciones, encontraron que el hecho de consumir más cantidad de sal que la recomendada no es motivo suficiente para elevar el riesgo  y que las recomendaciones máximas se encuentran en cantidades demasiado bajas.

Por supuesto, personas con síndrome metabólico son más sensibles a los efectos de la sal y deben controlar su consumo. (Declaración basada en un estudio realizado en China). El Síndrome Metabólico es conocido como el “Cuarteto Mortal” de las enfermedades ya que abarca cuatro de las enfermedades más peligrosas y epidémicas del s. XXI: obesidad, dislipidemia, hipertensión y diabetes Mellitus tipo II.

En Estados Unidos, la FDA aún tiene esperanza de frenar la excesiva cantidad de sal que se utiliza en los alimentos procesados mediante el establecimiento de directrices voluntarias de sal de los alimentos procesados, envasados y preparados. Es decir, si una empresa lo desea, puede disminuir la cantidad de sal que se utiliza pero el gobierno no les obligará a disminuir la cantidad de sal que le añaden a sus productos.

Puede encontrar el estudio completo aquí: http://www.fhs.mcmaster.ca/media/low_salt_diet_study/

Fuente:

https://metabolicbalanceusa.wordpress.com/2016/07/14/low-salt-diets-may-not-benefit-all-salt-news/

La inflamación y la reducción de grasa abdominal

Las enfermedades inflamatorias crónicas han aumentado en número de casos en los últimos años, produciendo una tendencia alarmante, ya que se ha demostrado que existe una fuerte relación entre la inflamación crónica y enfermedades como el Alzheimer, la diabetes, ataques al corazón, cáncer y accidentes cerebrovasculares.

La nutrición juega un rol muy importante en nuestra salud. El sistema inmune de nuestros organismos es muy sofisticado, siendo capaz de combatir patógenos y crear sustancias antiinflamatorias. Pero para ayudar al sistema inmune, es necesario consumir los alimentos adecuados. Se puede conseguir un organismo saludable con una dieta adecuada. Por el contrario, la tendencia a no consumir los alimentos adecuados podrían ocasionar la aparición de enfermedades o ser una carga adicional para el organismo cuando realmente tiene que luchar en otros frentes.

La falta de ejercicio, la escasez de nutrientes vitales, el estrés, las dietas ricas en carbohidratos y grasas, el alcohol y la nicotina están considerados las causas de la inflamación prolongada, que suele ser un factor de riesgo para el aumento de la obesidad y de la grasa visceral.

Nuestros antepasados consideraban la grasa como un tejido de almacenamiento, para proteger los órganos contra las temperaturas extremadamente bajas, la presión o los golpes. Desde la perspectiva de la evolución, la grasa abdominal es la principal responsable del almacenamiento de energía.

Sin embargo, los resultados de los estudios realizados han demostrado que una alta proporción de  grasa abdominal centra su función en la fabricación de mensajeros químicos que promueven la inflamación y que tienen un efecto perjudicial sobre todo el organismo. Las células grasas abdominales liberan neurotransmisores y hormonas inflamatorias a los tejidos y órganos circundantes produciendo daño durante largos periodos de tiempos o incluso años.

La causa de un excesivo almacenamiento de grasa no es exclusivamente por un desequilibrio calórico, en el que la cantidad de energía ingerida es mayor que la energía consumida. Un estudio publicado en el Journal of Nutrition demostró que una dieta con alto porcentaje de hidratos de carbono y menor porcentaje de proteínas, con una deficiencia de aminoácidos esenciales, puede aumentar la producción de grasa abdominal.

Además, el aumento de grasa abdominal también se ve inducido por el estrés, a través de la hormona cortisol. El estrés produce un aumento de la glucemia proporcionando al organismo la energía suficiente para soportar este periodo.

Por otra parte, el descanso y los trastornos del sueño también influyen en el aumento constante de la grasa abdominal. Según un estudio realizado por la Universidad de Colorado, las personas que duermen menos de 5 horas podrían experimentar un aumento significativamente peligroso de su grasa abdominal. La falta de sueño aumenta el apetito y estimula la ganancia de grasa.

Es posible reducir el peso corporal disminuyendo la inflamación y, por tanto, reduciendo la grasa abdominal. Una dieta rica en nutrientes esenciales y antiinflamatorios no solo apoya la movilización de la grasa abdominal, sino que también permite que los mensajeros químicos que esta libera queden mínimamente equilibrados.

La práctica de alguna actividad física es igual de importante que una dieta antiinflamatoria. Ambas prácticas ayudan a reducir el exceso de peso. La base bioquímica explica que las células grasas se reducen, al igual que algunas sustancias pro-inflamatorias como son el factor de necrosis tumoral alfa (TFN-a) y la interleucina-6 (IL-6).

La realización de ejercicio físico suficiente, junto con una dieta saludable y dormir adecuadamente reducen la grasa abdominal existente o imposibilitan su formación promoviendo así la salud a largo plazo.

En Metabolic Balance nos aseguramos que cada persona consuma los alimentos que mejor metaboliza su organismo. Para ello, la realización de una analítica sanguínea y la historia clínica son esenciales. Una vez terminado el tratamiento, nos aseguramos que cada paciente introduzca todos los alimentos posibles para así conseguir una amplia alimentación y consecuente adecuada nutrición. Es por esto que la inflamación se reduce en todos los pacientes que empiezan el plan, produciéndose a su vez una bajada de la grasa abdominal y un descenso de peso.

¿Ayudan las naranjas y las uvas a combatir el sobrepeso?

Un reciente estudio muestra que dos de los componentes de estos alimentos podrían ayudar a vencer a la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiacas.

Se trata de una sustancia llamada trans-resveratrol, presente en las uvas rojas, y otro compuesto denominado hesperetin, encontrado en las naranjas, los que podrían ser la clave para vencer la obesidad, según los expertos.

Además, la combinación de ambos podría ayudar a tratar la diabetes y las cardiopatías. Científicos de la Universidad de Warwick han extraído trans-resveratrol de la uva roja y hesperetin presente en la naranja, combinándolos ambos en un mismo comprimido. Todo apunta a la oferta de un nuevo tratamiento próximamente para luchar contra estas tres enfermedades mortales. “Es muy emocionante el desarrollo que podría ocasionar este gran impacto en nuestro poder para tratar estas enfermedades”, afirma el Profesor Paul Thornally. “Además de la ayuda que supondría el tratamiento de la diabetes y  diferentes cardiopatías para aplacar la obesidad”, concluye.

La acción conjunta de estas sustancias actúa disminuyendo los niveles sanguíneos de glucosa, mejorando así la acción de la insulina y la salud de las arterias, según han revelado nuevos estudios.

Estos componentes actúan aumentando los niveles de una proteína llamada glioxalasa 1 (Glo), que neutraliza el riesgo de los efectos derivados de los componentes del azúcar, llamado metilglioxal (MG), conocido como el mayor contribuyente a los efectos del azúcar. Por lo tanto, al aumentar los niveles de MG derivados de una dieta alta en calorías, se aumenta el riesgo de incrementar la resistencia a la insulina, que acabará desencadenando en diabetes tipo 2. Además, puede dañar a los vasos sanguíneos y perjudicar al cuerpo en su gestión del colesterol, que a su vez se encuentra asociado al riesgo de enfermedades cardiovasculares.

De esta forma, el gran problema que supone la obesidad en el mundo como enfermedad emergente podría tener una posible solución a base de las sustancias químicas presentes en estos dos grandes alimentos.

Aunque estos componentes se encuentran de manera natural en algunas frutas, las cantidades y la variedad requerida para la mejora de la salud no puede obtenerse por un aumento del consumo de frutas.

El estudio del que derivan dichos resultados consistió en lo siguiente: una empresa farmacéutica suministró cápsulas con dichos componentes a 32 personas con sobrepeso y obesidad comprendidas entre 18 y 80 años, con un índice de masa corporal (IMC) entre 25 y 40, una vez al día durante 8 semanas. Estas personas siguieron manteniendo su dieta habitual, ya que se les pidió que continuaran con las mismas cantidades y ejercicio que hasta entonces. Se comprobaron sus niveles de azúcar, la salud arterial (mediante la flexibilidad de la membrana de las arterias) y otras valoraciones sanguíneas para ver si existía algún cambio.

Aquellas personas con un sobrepeso superior a 27.5 de IMC mostraron un incremento en la actividad de Glo1, disminuyendo los niveles de glucosa, mejorando el rendimiento de la insulina y aumentando la acción de las arterias, disminuyendo así la inflamación de las mismas.

Tras la realización del estudio, el Profesor Thornalley afirmó que la obesidad, la diabetes tipo 2 y las cardiopatías son enfermedades epidémicas en el mundo occidental. “La escasez de Glo1 ha sido identificada como un desencadenante de los problemas de salud en las personas que presentan cualquiera de estos 3 tipos de enfermedades. Además, la nefropatía diabética será nuestro primer objetivo para probar dicho tratamiento, para el que actualmente estamos buscando inversores”, afirmó el Sr. Thornalley.

 

Bibliografía:

http://www.dailymail.co.uk/health/article-3587837/Are-oranges-grapes-key-fighting-flab-Two-compounds-help-beat-obesity-diabetes-heart-disease.html

Cómo las bacterias afectan a nuestro cuerpo

Somos más bacterias que humanos. Cada vez más investigaciones demuestran que las bacterias que habitan en nuestro tracto digestivo juegan un papel significativo en nuestra salud. A continuación se presentan algunas alteraciones físicas y psíquicas que están relacionadas con el desequilibrio en la flora intestinal.

  • Depresión: Más de la tercera parte de las personas que sufren depresión tienen el llamado “intestino con fuga” o permeabilidad en las paredes intestinales que permiten a las bacterias filtrarse al torrente sanguíneo.
  • Esquizofrenia: Estudios en ratones han relacionado la ausencia de intestino normal con cambios en el desarrollo cerebral, pero los factores genéticos de estos trastornos son complejos y no se entienden completamente.
  • Ansiedad: los probióticos pueden tener efecto antiansioso y antidepresivo. El consumo de bacterias beneficiosas puede además cambiar positivamente la respuesta cerebral a las situaciones ambientales.
  • Autismo: El autismo a veces ocurre por una coordinación con enfermedades intestinales como el “intestino con fuga” o el síndrome del intestino irritable.
  • Parkinson: las personas que sufren esta enfermedad tienen diferente flora intestinal que las personas sanas.
  • Diabetes y obesidad: numerosos estudios han relacionado la inestabilidad de la microbiota intestinal con obesidad y, a su vez, esta obesidad está relacionada con problemas de salud como la diabetes.
  • Cáncer de colon: a los microbios intestinales les encanta el azúcar – junto con los carbohidratos que los alimentan – pueden provocar cáncer de colon. Dietas altas en hidratos de carbono podrían incluso contribuir al aumento de la probabilidad de padecer cáncer de colon.
  • Enfermedad de Crohn: niveles elevados anormales de ciertas cepas bacterianas podrían estar presentes en el desarrollo de la enfermedad de Crohn, desencadenando, posiblemente, una respuesta inmune anormal.
  • Colitis ulcerosa: desequilibrios en la flora bacteriana podrían ser un factor desencadenante tanto del comienzo como del desarrollo de los síntomas de la colitis ulcerosa.
  • Síndrome del intestino irritable: existe una definitiva relación entre el síndrome del intestino irritable y el sobrecrecimiento de bacterias en el intestino delgado.
  • Artritis reumatoide: estudios han encontrado relación entre niveles bajos de ciertas bacterias intestinales beneficiosas, niveles de la bacteria Prevotella Copri elevados y una asociada enfermedad autoinmune.

Existen más de 5.000 especies de bacterias habitando nuestro intestino. A continuación hablamos de algunas de ellas:

BACTERIAS CON EFECTO BENEFICIOSO EN EL INTESTINO BACTERIAS CON EFECTO PERJUDICIAL EN EL INTESTINO
Lactobacillus: protege del estrés y la ansiedad Helicobacter pylori: es la bacteria perjudicial más común. Causa úlceras.
Bifidobacteria: efectiva para tratar muchas afecciones intestinales. Methanobrevibacter smithii: responsable de la producción de la mayoría del metano.
Lactobacillus helveticus: reduce estrés y ansiedad
Bifidobacterium loneum: reduce estrés y ansiedad.

 

 

 

Cómo las bacterias afectan a nuestro cuerpo

Calcio y vitamina D. La combinación perfecta.

Calcio y vitamina D

La alimentación saludable actual está basada en alimentos con niveles óptimos de vitaminas y minerales. Nuestro organismo necesita de estos micronutrientes para su supervivencia y correcto funcionamiento, pudiendo realizar así todas las funciones vitales.

Existen dos grandes categorías de nutrientes que podemos adquirir desde el medio externo o sintetizar en nuestro medio interno: macronutrientes y micronutrientes. Dentro de los macronutrientes encontramos los carbohidratos, las proteínas y las grasas; y en el grupo de micronutrientes se encuentran las vitaminas y los minerales. Sin olvidarnos, por supuesto, del agua.

Dos micronutrientes vitales para nuestro organismo son el Calcio y la vitamina D. La combinación de ambos es esencial para el mantenimiento y regulación de nuestro sistema óseo, además de muchas otras funciones que cumplen cada uno.

Una de las prioridades de Metabolic-Balance, es equilibrar los niveles de todos los nutrientes necesarios para nuestro organismo. Así, evitaremos tanto excesos como deficiencias, consiguiendo el funcionamiento óptimo del mismo.

 

Calcio.-

El calcio es uno de los minerales con mayor proporción en nuestro  organismo, influyendo así, con un papel fundamental,  en múltiples funciones vitales como la regeneración y mantenimiento del sistema óseo o la transmisión del impulso nervioso, entre muchas otras. Tanto su exceso como su carencia son perjudiciales.

Este mineral lo podemos encontrar en alimentos como la leche y sus derivados, los frutos secos, pescados como la sardina o el boquerón, en general, todos aquellos peces de pequeño tamaño en los que se consume la espina, verduras de hoja verde y, en menor proporción, en las legumbres.

 calcio

Vitamina D.-

La vitamina D es de característica liposoluble y por ello se almacena en el tejido graso de nuestro organismo. Una carencia de vitamina D, puede derivar en problemas óseos importantes como el raquitismo (en niños) o la osteopenia y posterior osteoporosis (en adultos).

La exposición directa al sol de nuestra piel, hace que nuestro cuerpo sintetice vitamina D. Así, algunas de las necesidades de esta vitamina quedan satisfechas con esta exposición. Además de la luz solar, esta vitamina no se encuentra presente en muchos alimentos, es por esto que el mercado ofrece una gran variedad de alimentos enriquecidos en vitamina D. Entre estos escasos alimentos con niveles altos de vitamina D se encuentran todos los lácteos enteros como leche, yogur y quesos  y los pescados grasos como son el salmón o la caballa.

Combinación de calcio y vitamina D.-

El calcio, al igual que el fósforo, es absorbido en nuestro organismo gracias a la ayuda de la vitamina D. Sin cantidad suficiente de vitamina D, no es posible la producción de la hormona responsable  de la absorción del calcio (calcitriol). Si la cantidad de calcitriol es insuficiente, el organismo obtiene calcio de los depósitos donde lo tiene reservado, el sistema óseo.

Es por este motivo que la combinación entre este mineral y esta vitamina debe ser la necesaria para el correcto funcionamiento de nuestro sistema óseo.

No obstante, una alimentación equilibrada con la cantidad necesaria de todos los macro y micronutrientes, no precisa de alimentos enriqueridos en ninguno de ellos, ni de la ayuda de suplementos. Con la amplia variedad de alimentos naturales que existen a nuestro alcance, es suficiente para tener cubiertas todas nuestras necesidades vitales. La alimentación con Metabolic-Balance se basa en el consumo de alimentos frescos y naturales 100%, sin ningún suplemento o alimento enriquecido.

 

Vitamin-D1

Qué hacer después de las Navidades para recuperar nuestra figura

Tradicionalmente, enero es el mes de las buenas intenciones para el nuevo año y la mayoría de ellas tiene algo que ver con la adopción de un estilo de vida más saludable. Una de las principales prioridades es poner en duda nuestros hábitos alimentarios anteriores y cambiar a los nuevos.

Pero, ¿cuál es la mejor manera de comer más sano? Nuestros buzones están llenos de consejos dietéticos y nuestras revistas favoritas dedican página tras página a nuevas tendencias dietéticas. Aunque contradicen unos a otros, todos afirman ser la respuesta a nuestros problemas y nos prometen mejor salud y mayor bienestar, mientras nos dicen que su adopción mejorará nuestras credenciales ambientales y éticas. Reflejan nuestras creencias, confirman nuestras ansiedades o cuestionan nuestro conocimiento.

Los consumidores se enfrentan a historias de horror acerca de escándalos alimentarios, el contenido de nutrientes disminuyente de frutas y hortalizas cultivadas, métodos agrícolas más intensivos y granjas industrializadas. Al mismo tiempo, la industria está continuamente desarrollando innumerables nuevos tipos de alimentos altamente procesados y elaborados industrialmente.

Así que por favor, permítame unos instantes para esbozar las características de cuatro tipos de dieta que dominan los mercados de hoy: estoy hablando de paleo, veganismo o vegetarianismo, así como las dietas libres de gluten o sin lactosa.

Debido a la importancia de este tema y el gran volumen de información, yo he dividido la discusión de estos cuatro métodos en dos artículos en el periódico CO.med. Usted encontrará éstos en las dos primeras ediciones de 2016 y los extractos se publican en este y en el siguiente “vale la pena conocer”.

Parte 1: Paleo y vegetarianismo

Los principios dietéticos de paleo

Este enfoque dietético excluye dos grupos principales de alimentos: productos lácteos y cereales (incluido el pan). Recomienda 22 – 40% de carbohidratos, 19 – 35% de proteínas y grasas de 28-47% y por lo tanto es una de las dietas bajas en carbohidratos (a modo de comparación: las recomendaciones oficiales son 55% carbohidratos, 15% proteínas y 30% grasas).

Productos alimenticios permitidos: carne magra, aves de corral, pescados y mariscos, huevos, verduras con un contenido de almidón bajo, todo tipo de frutos secos y semillas (semillas de girasol, almendras, etc.).

Productos alimenticios recomendados en cantidades limitadas: Aceites prensados en frío, aguacate, té, café, alcohol, frutos secos

Productos alimenticios prohibidos: Cereales, legumbres, productos lácteos, productos procesados y enlatados. Verduras con almidón (patatas, yuca, camote). Carnes grasas, alimentos salados, azúcar, bebidas carbonatadas.

comer despacio

Dietas vegetarianas y veganas

Aunque hay varios tipos de vegetarianismo, el término se toma generalmente para referirse a una dieta que excluye la carne, las aves de corral, pescados y mariscos. Los vegetarianos que también incluyen productos lácteos y huevos en sus dietas se conocen como ovo-lacto vegetarianos. Si sólo agregan los huevos a su lista de la compra, se conocen como lacto vegetarianos. Si realmente se limitan a alimentos de origen vegetal (cereales, frutas, verduras, frutos secos y semillas), hablamos de una dieta vegetariana estricta o vegana.

Ambos tipos de dieta, sin duda, tienen sus ventajas – como explican mis artículos en CO.med. Pero: Paleo y vegetarianismo – pero sobre todo veganismo – están en desacuerdo con muchos de los aspectos que componen una dieta saludable. Aquí, el papel desempeñado por las creencias individuales y de las consideraciones de tipo ético, relativas, por ejemplo, a la conciencia ambiental o las convicciones religiosas, no deben ser subestimadas.

Desde una perspectiva científica y por su original propósito y desarrollo Metabolic Balance aboga por una combinación equilibrada de alimentos mínimamente procesados y sin procesar y los juzga sobre la base de su contenido de nutrientes. Dietas basadas en los principios propuestos por Metabolic Balance no prohíben ningún grupo de alimentos. En su lugar adoptan una estrategia dietética basada en el conocimiento actual de los procesos metabólicos y macro – y micronutrientes. Nuestro objetivo es continuar la lucha contra el exceso de peso para lograr una permanente mejora en la calidad de vida.

Dr. Didier Souveton

Consultor médico para Metabolic Balance

 

  1. Eaton SB, Konner M. Paleolithic nutrition. A consideration of its nature and current implications. N Engl J Med. 1985 Jan 31;312(5):283-9. Synthèse.
  2. Milton K. Hunter-gatherer diets-a different perspective. Am J Clin Nutr. 2000 Mar;71(3):665-7.
  3. Key TJ, Appleby PN, Rosell MS. Health effects of vegetarian and vegan diets, Proc Nutr Soc, 2006 Feb;65(1):35-41.
  4. 8. Koebnick C, Hoffmann I, et al. Long-term ovo-lacto vegetarian diet impairs vitamin B-12 status in pregnant women, J Nutr, 2004 Dec;134(12):3319-26.
  5. Passeportsanté.net

CONSEJOS PARA NO ENGORDAR EN NAVIDAD

La Navidad es una época complicada para mantener nuestro peso ideal. Los eventos se multiplican y es muy difícil no caer en la tentación. Quizás ya hemos tenido que enfrentarnos a cenas de amigos y empresa, pero lo más duro llega ahora, a partir de Nochebuena, cuando los turrones se multiplican, el picoteo campa a sus anchas y los manjares nos miran con deseo desde cualquier rincón. Lograr mantener nuestro peso entre tanto exceso es difícil, pero hay diversas precauciones que podemos tomar para no acabar con los logros que tanto nos ha costado conseguir a lo largo del año, sin la necesidad de renunciar a los principales banquetes.

  1. Empieza el día haciendo ejercicio

Hacer ejercicio nada más levantarnos no sólo nos ayuda a reducir el sedentarismo. Además, según un estudio publicado el pasado octubre en la revista Medicine & Science in Sports & Exercise, reduce nuestro apetito el resto del día. Los investigadores de la Brigham Young University aseguran que basta con 45 minutos de ejercicio matutino para que nuestra inclinación por la comida disminuya.

ejercicio

  1. Pésate una vez a la semana

Uno de los problemas de la Navidad es que solemos descontrolarnos, pasando por alto nuestros hábitos alimenticios, y renunciamos a saber cuánto peso estamos ganando (hasta después de Reyes, cuando llegan las lamentaciones). Lo mejor para evitarlo es pesarse una vez por semana, con el objetivo de asegurarnos de que nuestro peso no se está desmadrando.

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       3. No piques entre horas

Dentro del descontrol de las comidas en Navidad, hay que mantener un cierto orden llevando a cabo 3 ingestas diarias y saber decir que no a ciertas tentaciones. Si quieres comer sin remordimiento los días clave, lo mejor es evitar el picoteo entre comidas. En definitiva, mejor guarda fuerzas para las comidas realmente importantes.

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  1. Apuesta por las verduras y los platos al horno

Aunque ser el anfitrión de una cena o comida de Navidad es una gran responsabilidad, tiene una parte positiva, y es que puedes escoger el menú. No todos los banquetes navideños tienen que ser hipercalóricos. De hecho, algunos de los platos españoles más tradicionales de estas fiestas son a base de verduras, como la lombarda o las alcachofas. De segundo, lo ideal es realizar un plato al horno, perfecto para dar de comer a un grupo grande de gente. Como entrantes, es mejor preparar unos buenos pinchos o canapés y una crema que atiborrar a nuestra familia con embutido y langostinos gigantes recién descongelados. Lo importante, en cualquier caso, es deshacerse de la mentalidad poco racional, pero muy española, de que las comidas de Navidad tienen que ser a la fuerza súper abundantes. A veces parece que si no sobra mucho es que no se ha preparado un convite en condiciones. Y esto es precisamente lo que se debe evitar, no sólo para no engordar, sino para cuidar nuestra salud y la de nuestra familia.

verdura

  1. Evita ir al banquete en ayunas

Una de las prácticas más habituales de las personas que tratan de no ganar peso durante la Navidad consiste en “reservar hambre” para las cenas, comiendo lo mínimo el resto del día. No es una buena idea. Si llegas a la cena de Nochebuena con un hambre espantoso lo más probable es que acabes comiendo mucho más de lo que deberías. Recuerda: es muy fácil perder el control frente a una mesa repleta de manjares.

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  1. Sé selectivo

El principal problema de las comidas navideñas es que, además de ser excesivas en todos los sentidos, son tremendamente variadas. Es muy probable que tengas que enfrentarte a todo tipo de entrantes, dos o tres platos y varios postres. Y una cosa está clara: si te lo comes absolutamente todo vas engordar sí o sí. Por ello es mejor plantearse antes de empezar cuál va a ser el menú y seleccionar cuidadosamente qué no queremos perdernos. Una vez pensado esto, lo mejor es centrarse en el plato principal que más nos gusta, tomando menos del resto y siendo muy cuidadosos con los entrantes y los postres, que son las partes de las comidas más peligrosas y que, generalmente, tienen más calorías. Respecto a los dulces navideños, lo mejor es evitarlos por completo.

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  1. Cuida lo que bebes

La bebida es uno de los grandes peligros de estas fiestas. Ni que decir tiene que el alcohol es la mayor fuente de calorías, pero también son peligrosos los refrescos, cuyo consumo se dispara en navidades. Evitar el consumo de alcohol por completo es difícil, pero si no quieres engordar lo mejor es que tengas cuidado. Procura tener siempre un vaso con agua y así poder ir combinando a lo largo de la velada, con bebidas alcohólicas de baja-media graduación como la cerveza o el vino.

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  1.  Come despacio

No es ningún secreto: comer rápido, además de ser poco saludable, nos lleva a comer más. En las cenas y comidas navideñas se suele comer especialmente rápido, pues hay mucha comida, y los platos se suceden muy rápidamente. Concentrarse en comer despacio es la mejor manera de controlar lo que comemos y evitar los empachos.

comer despacio

  1.  Compensa los excesos

No es necesario renunciar a las grandes comidas navideñas para mantener nuestro peso, pero es necesario compensar éstas con una dieta ajustada en los días sin eventos. Lo ideal es apostar por las verduras, las ensaladas y la carne y el pescado a la plancha.

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