COLON IRRITABLE: Sintomatología y alimentación

El colon irritable también se conoce como colitis mucosa, síndrome del intestino irritable o colon espástico. Es una enfermedad intestinal que provoca dolores abdominales y cambios en el tránsito intestinal, alternando períodos de estreñimiento con descomposición o diarrea. Las personas que lo padecen pueden llegar a sentirse inseguras para seguir con una vida normal ante los síntomas que pueden llegar a tener. Controlar la dieta, es decir los alimentos que se consumen, es una gran ayuda para evitar brotes, malestar y dolor, y para conseguir que la persona pueda realizar las tareas diarias de una manera más tranquila.

 

INCIDENCIA Y PRINCIPALES SÍNTOMAS DEL COLON IRRITABLE

  • El colon irritable es una enfermedad que tiene una incidencia muy diferente según el país. En los países industrializados, como España, se considera una de las causas principales el estrés, por lo tanto tiene un origen psicosomático.
  • El cerebro y el intestino están muy relacionados. El estado de ánimo de una persona influye directamente en las secreciones intestinales. Cuando se pasa miedo, enfados, disgustos, ansiedad,… se segrega bilis. La bilis tiene la función de digerir las grasas en el intestino, pero es muy laxante. Por lo tanto, si una situación personal provoca que se libere bilis en el intestino, cuando no se está realizando la digestión, es muy probable que desemboque en una diarrea.
  • El perfil de las personas que sufren colon irritable ha cambiado un poco. Inicialmente se veía sobretodo en mujeres de mediana edad, trabajadoras, de carácter nervioso y con un nivel elevado de estrés diario. Actualmente esta enfermedad también afecta a personas jóvenes, y hasta a niños.
  • El colon irritable es una enfermedad crónica (aunque puede ser momentánea en algunos casos) que se manifiesta con dolor y distensión abdominal. Además también produce trastornos en el tránsito como diarrea, estreñimiento o ambas cosas alternadas.

RECOMENDACIONES NUTRICIONALES

La alimentación de la persona con el síndrome del intestino irritable deber estar personalizada a cada caso. Como pautas genéricas podemos destacar: 

  • Moderar el consumo de fibra insoluble (procedente de alimentos integrales) de la alimentación para no contribuir más a los desequilibrios en el tránsito intestinal. 
  • Potenciar el consumo de fibra soluble (en forma de gomas, pectinas y mucílagos) en la dieta. Se puede hacer con la ayuda de los alimentos como el dulce de membrillo o la manzana, aunque también se recomienda tomar diariamente suplementos alimentarios de este tipo de fibras.
  • Evitar los alimentos ricos en grasas, las frutas cítricas (sobre todo la naranja) y las espinacas para menguar y neutralizar el efecto laxante producido por las sales biliares (bilis) en el colon.
  • Disminuir el consumo de fructosa (un tipo de azúcar simple que se encuentra sobretodo en las frutas). Elegir las frutas más pobres en azúcar y más ricas en pectina como por ejemplo la manzana con piel. No es adecuado tomar zumos de fruta ni néctares. 
  • Eliminar totalmente el consumo de los alimentos o especias picantes, bebidas carbonatadas, el café y el té.
  • Beber la cantidad de agua mínima recomendada para nosotros (35ml x kg de peso). Es muy importante garantizar la hidratación cuando hay descomposición o diarreas. Además un aporte suficiente de líquidos también ayudará a combatir el estreñimiento.preview-01 (2)

Aun cumpliendo todas las pautas mencionadas no se debe olvidar que es necesario controlar el estrés. Una ayuda natural para combatir y controlar los niveles de estrés es realizar ejercicios relajantes como pilates, yoga o taichí.

 

El colon irritable, al igual que otras enfermedades intestinales como el Crohn y la Colitis Ulcerosa, presenta muchas intolerancias personales. No se deben confundir estas intolerancias provocadas por la enfermedad con las alergias alimentarias. Los alimentos que más frecuentemente provocan intolerancia y que, por lo tanto, se recomienda evitar desde un principio son los cítricos, la cebolla, el chocolate, los huevos, el gluten (presente en la mayoría de cereales como el trigo, la avena, la cebada, el centeno y el triticale), la cafeína (presente en café, té y chocolate), el alcohol.

Contar con un dietista – nutricionista es muy importante en los casos de colon irritable ya que puede ayudar a averiguar las intolerancias personales de cada uno. Seguir una dieta personalizada adaptada a esta situación mejora el bienestar y la salud del enfermo. Contacta con Metabolic Balance para más información y conoce cómo podemos ayudarte.
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